9 de enero de 2010

Weber- Fechner... ambos los dos.




Hoy, comentando la mala leche que a veces me gasto –que la tengo, pero es llevadera, que conste- me han puesto etxeko-lanak. La ley de Weber- Fechner, ley que relaciona la respuesta a un estímulo con la intensidad de éste, el umbral de la sensación, las percepciones. Es lo que explica que no quedemos impasibles ante el sufrimiento de alguien cercano pero podamos hablar, como si nada, de la hambruna que afecta a millones de personas en Africa… o que nos sintamos más preocupados por la suerte de los activistas de Greenpeace detenidos en Dinamarca que por el fracaso de la Cumbre del clima cuyas consecuencias son impredecibles para el mundo. Una especie de ley universal que describe nuestra percepción subjetiva de las cosas. Pero, y los sentimientos? Y el deseo? Y el amor? Puede un logaritmo explicar el porqué del vuelo de mariposas en la boca del estómago cuando sentimos, deseamos, amamos? Dicen que si, pero como que no. Será mi mala leche pero lo digo como lo pienso: eso no se lo cree ni la madre que los parió! A Weber y Fechner, digo. Sea juntos o por separado…

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