18 de mayo de 2010

Mi amiga Nerea... grande!


Hay miradas que matan... siempre me ha gustado esa frase. Miradas que matan... qué paradoja! Porque de lo que están llenas es de vida, miradas que te hablan, directo al corazón. Miradas que matan... y qué? Será porque me da la gana! 
Porque me importa lo que te pasa, porque tu alegría es contagiosa, porque te duele no verme bien. Porque gritas, ¿hasta cuándo? ¿hay alguien ahí? ¿sabes que “taloviutoa”? Porque me miras y dices, no puedo más! pero dura lo que dura un suspiro. Porque tu sonrisa es azul. Porque son los ojos de tu padre y porque Maren mira como tú. Hay miradas que matan porque conmueven. Cómplices, entusiastas, insondables, hay miradas que te obligan a mirar. Como la tuya. Y para eso hay que mirar de cara, como debe ser. Que no hay otra forma más digna de enfrentar esta puta vida. 
Resumiendo... que eres grande, Aguado. Yo que lo sé. Y tú que lo veas. O que lo mires. 
Para lo que quieras, compañera. Siempre.

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