5 de febrero de 2011

Cinco de febrero

Seis años hace hoy que murió el aita, otro cinco de febrero, sábado también, parece que fue ayer. Y lo días pasan, y pasan los años, y el tiempo, qué paradoja, que se va para quedarse, suma que te suma y que no pare la música... Mentiría si os dijera que me duele su ausencia, ya no, pero daria un trozo de mi por verle de nuevo, un beso y ya. Aunque luego miro a Roman y me reconcilio con esta jodida vida nuestra, porque le miro y le veo... puedo ver al aita en su forma de mirar, ese ceño etxegoyen, sus gestos, las mismas manos largas y finas de su aitona, las mismas que tengo yo, tan iguales... le echo tanto pero tanto de menos… 

Aitatxo nerea, maite zaitut…





Cientos de veces, la hemos bailado cientos de veces en el salón de casa... Las Palmeras de Alberto Cortez,  el aita y yo. Y no había nada más...

2 comentarios:

Carmela dijo...

Igualico igualico tu niño a su abuelo.
Bonitos recuerdos. Quedaté con ellos maitea.
Bicos grandotes.

etxegoyen dijo...

Según crece se hace tan evidente, Carmela. Como decimos los vascos... etengabeko katea, un eslabón más en la cadena.