12 de agosto de 2011

Agur, ttia. Egun handirarte.

Es ley de vida, eso dicen. Pero duele, joder que si duele...
Ayer se nos fue, sin avisar, la tía Maite, la amona Maite. Siempre ahí, desde la niña que fui al besazo que le di hace sólo unos días, y me duele todo, todo... Y por encima de ese todo el dolor de mis primos, porque es el mío, tan parecido al del adiós a la ama, que ella, la ttia Maite, como si lo fuera. Es que a veces lo fue, y sin el como. 

Sea ley o no lo sea, que muramos, digo, yo me quedo con la vida, siempre. Aunque me duela como ahora, a golpe de amor y de recuerdos, benditos sean...


    Seis nietos, dos varones, y los dos, Roman. El mío, el primero en llegar. Esa sonrisa... ay...

    
    Agur ttia, egun handirarte. Maite zaitut.