9 de octubre de 2011

Vencedora y vencida...


     

Anoche, tus marzos granas capitularon
ante mis mayos desarmados de juventud;
los marfiles histéricos de su beso me hallaron
muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.

Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
una tarde amaranto que dije un canto a sus
cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.

Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
sus velas cremas que iban al tope en las salobres
espumas de un mar muerto. Vencedora y vencida,

se quedó pensativa y ojerosa y granate.
Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida...

                           -Capitulación-   César VALLEJO
           

1 comentario:

Astrako dijo...

Qué bonita poesía. La noche invita a leerla, a releerla y a pensarla. Es noche mágica en el firmamento, por las estrellas fugaces que no nos han dejado ver las nubes, mágica por la luna que entre hueco y hueco colaba su luz hasta nuestro recinto, mágica porque el diálogo silencioso de la escritura permite seguir hablando con personas y con pensamiento. Gabon