16 de julio de 2012

I'll be watching you...

Hoy hemos desayunado en Leioa, apenas eran las ocho y media, mano a mano, mi cachorro y yo. Era mi primera vez, también la suya. La primera vez que pisaba yo el Campus de Bizkaia, la primera que pisaba él la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación. Y las que te rondaré, que van a ser unas cuantas. Mientras Roman cerraba el asunto de la matricula yo le observaba de lejos y me hacía cruces pensando en qué momento exacto había dejado atrás al chaval arrebatado que era para convertirse en el tipo aplomado y sonriente que parlamentaba con la administrativa de la Secretaria como si nada, a saber… Pero aún la conserva, versión mejorada además. Su vena canalla digo, ésa que le hace no bajar nunca la guardia, siempre alerta, espero que jamás la pierda. Ni la retranca que se gasta cuando toca, que va a necesitar de las dos, tiempos salvajes, koadrila, jóvenes y Universidad incluidos. Y solos no pueden. Quiero hacerlo bien, quiero decir que no me lo note. Y digo que la etxegoyen-madre abre desde ya la tapa de su particular caja de los truenos, ¿o es la de Pandora? Veremos… Mientras lo pensaba y pensaba, de vuelta al redil, sonaba con ganas la música de The Police, bendita sea la radio. Ama, está muy bajo... ¡sube el volumen! Sonrio… éste es de los míos…


Every breath you take
Every move you make
Every bond you break
Every step you take
Every single day
Every word you say
Every game you play
Every night you stay

I'll be watching you...


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