21 de septiembre de 2012

Patxi López. Y cómo el espejo se rajó de parte a parte...

AGUR PATXI


















"Patxi López viene repitiendo en los actos preelectorales de las últimas semanas, que se presenta a estos comicios 'para ganar'. Sin embargo, todo lo que está haciendo el Gobierno que preside en esta última fase de la legislatura, parece concebido por alguien que da por seguro que va a perder. El que trabaja para ganar y confía realmente en la posibilidad de hacerlo, no pone en marcha una devastadora política de tierra quemada. Antes al contrario, procura salvar de la ruina los efectos y herramientas que le resultarán necesarias para seguir trabajando en el futuro. Sólo quien lo da todo por perdido y no siente la más mínima preocupación por lo que pueda suceder tras su derrota, se dedica a dinamitar lo construido para reducirlo a escombro y dificultar, así, la tarea del que venga por detrás. Los milicianos de extrema izquierda que, durante la guerra civil, incendiaron Irún, devastaron Eibar y barrenaron la Universidad de Deusto, no lo hicieron “para ganar”, sino porque sabían que iban a perder y les importaba una higa lo que pudiera ocurrir tras ellos.

Algo de esto sucede, como decía, con la gestión de las finanzas públicas que el gabinete de López está llevando a cabo en este momento crepuscular de su mandato. Que no parece la de alguien que aspira a “ganar”, sino la de alguien que da por descontada su derrota. Y me explico.

Desde el PNV hemos hemos denunciado en numerosas ocasiones que el Ejecutivo de López está inmerso en la irresponsable dinámica de adquirir, ahora que termina la legislatura, compromisos económicos de gran envergadura, con el único objetivo de lastrar financieramente al Gobierno que salga de las urnas el 21-o y endosar, así, a sus responsables, la carga de adoptar una serie de decisiones que deberían ser implementadas sin más demora. Pero como hay gente que no conoce los entresijos de la Administración pública ni está familiarizada con sus técnicas y procedimientos de trabajo, son muchos los que no alcanzan a comprender en qué consiste exactamente nuestra denuncia. Por eso me he decidido a poner un ejemplo concreto. Concreto y -me interesa mucho destacarlo- real. Porque lo que a continuación refiero no es una fabulación, sino un caso extraído de la realidad, que no resulta difícil documentar en todos sus detalles.

Todos los años, al inicio del curso escolar, el departamento de educación del gobierno vasco publica una orden por la que se convocan becas y ayudas al estudio para la escolarización de estudiantes de niveles no universitarios. Según el modelo de los últimos años, la convocatoria atiende, con diferentes baremos, los gastos derivados de la enseñanza en sí misma, el desplazamiento, la residencia, el material escolar y el comedor. La suma total que el gobierno vasco destina a financiar este programa de becas ronda, grosso modo, los 50 millones de euros. Hace dos años, fue de 53.758.737 euros. El año pasado ascendió a 53.040.000 euros; un cantidad ligeramente inferior a la del año precedente. Y este año, se repite la cifra. 

Como la convocatoria suele referirse a un curso académico que da comienzo en el mes de septiembre de un año y finaliza en junio del año siguiente, es habitual que la orden especifique cuál es el presupuesto que va a financiar cada beca o ayuda, porque los presupuestos se aprueban para un año natural. La orden de 2010, por ejemplo, establecía que de los 53.757.737 de euros que se iban a destinar a becas, 26,2 millones -aproximadamente la mitad- se iban a financiar con cargo al presupuesto de 2010 y los 27,5 millones restantes con cargo al presupuesto de 2011. La orden de 2011 establecía un reparto parecido: de los 53.040.000 millones destinados a ese fin, 26 millones iban a salir del presupuesto de 2011 y los 27 millones restantes del presupuesto de 2012.


Este año, sin embargo, todo cambia. Es normal. Patxi lópez acaba su mandato. Y aunque dice que se presenta a las elecciones “para ganar”, todo parece indicar que no. Porque su empeño en gastárselo todo y dejar la caja llena de facturas para que apechugue el siguiente, pone de manifiesto que, diga lo que diga en los mítines, no está en la idea de continuar. Este año, como ya he señalado, la convocatoria de becas y ayudas al estudio asciende a una suma de 53.04o.000 euros. Pero, muy contrariamente a lo que ha venido sucediendo hasta ahora, el presupuesto de 2012 no soportará la mitad del costo total de las becas, sino un exigüo 10%. Dicho en cifras absolutas, 4.595.881 euros. El resto, es decir, el grueso del montante, nada menos que 48.444.119 euros, se pagará con cargo al presupuesto del año que viene.

No es pequeño, como se ve, el mochuelo que Patxi endosa al que venga por detrás. En vez de asumir la mitad de la suma total a la que asciende el programa de becas, como ha venido siendo habitual en los años precedentes, se hace cargo de un insignificante 1o%, y que sea el siguiente el que apechugue con el resto.

La estratagema es de un cinismo apabullante. Por un lado se jacta, con ensayada afectación, de no estar dispuesto a aplicar un sólo recorte a los servicios públicos y las políticas sociales, y por el otro, reduce drásticamente los fondos disponibles para becas y ayudas al estudio aunque, eso sí, trampeando cuidadosamente la convocatoria de manera que parezca, a todos los efectos, que el recorte lo hace efectivo el siguiente, no él. Si tan sólo se tratase de un pulso entre partidos políticos y aspirantes a gobernar en Euskadi, el tema sería grave, pero hasta cierto punto comprensible. El problema es que, además, se juega irresponsablemente con los planes de centros educativos, públicos y de iniciativa social y con la suerte de miles de estudiantes jóvenes y sus respectivas familias en un ámbito -el educativo- que constituye, sin duda, un pilar fundamental del Estado del bienestar.

Es evidente, pues, que Patxi no se presenta “para ganar”. La tierra quemada que está dejando tras de sí pone de manifiesto que, en realidad, no sólo lo da todo por perdido, sino que, además, le importa más bien poco el daño que su actitud destructiva pueda irrogar al Estado del bienestar y a los sectores más débiles de la sociedad. Agur, Patxi."
                      
                                                                                                                                             Josu ERKOREKA
                                                                                           Publicado en su BLOG el 17 de septiembre 2012


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