24 de octubre de 2012

Para enmarcar


El triunfo electoral de EAJ-PNV en las pasadas elecciones se auguraba en las encuestas, aunque no con la claridad y rotundidad con la que finalmente la vivimos la noche del Domingo. El propio futuro Lehendakari, Iñigo Urkullu, manifestaba que con estos resultados electorales, empezaba “un nuevo tiempo” que requeriría de “acuerdos y de unión”. Pero estas elecciones, además, han servido para refutar algunas de las teorías políticas que bienintencionadamente o no, nos han acompañado en los últimos tiempos.


Liderazgo carismático e insustituíble. El primero de ellos es que EAJ-PNV estaba en una decadencia tal, que sin un Lehendakari carismático (antes Garaikoetxea, después Ardanza o recientemente Ibarretxe), estaba desahuciado y sin capacidad de movilización. Según esta consigna, quien obtenía los votos no era EAJ-PNV, sino su candidato, el único candidato posible, a quien había que confiarle todo el poder y liderazgo sin cuestión. Incluso podíamos tener la paradoja de que se significaban personas presentándose como los mayores seguidores del líder, mientras decían no identificarse en absoluto políticamente con EAJ-PNV.

Los hechos han demostrado que EAJ-PNV, con un nuevo liderazgo institucional (aunque no por ello poco conocido en la sociedad) ha sido capaz de prácticamente repetir los excelentes resultados de Ibarretxe de 2009 (en porcentaje de voto, incorporando al reparto los nulos de D3M) y superar a las de 1998 (con una situación de proceso de Lizarra que debilitó a EAJ-PNV, pero con un MLNV menos movilizado que el actual EHBildu). Además, en las anteriores elecciones el partido oficial del MLNV (D3M) estaba ilegalizado y llamó al voto nulo, con las dificultades que entraña esta situación, mientras que ahora estaban en la cresta de la ola. No me cabe duda de que con el tiempo el nuevo liderazgo de Urkullu se volverá carismático como ha ocurrido con anteriores lehendakaris, pero parece que estamos condenados a que la misma consigna se repita y que se tenga que volver a refutar.

La gestión no moviliza, un partido de gestión no es un partido abertzale. Esta consigna nos decía que sólo el programa del derecho a decidir movilizaba al electorado, que la gestión no formaba parte del ADN, del núcleo del ideario de un partido auténticamente abertzale, que la gestión de la administración, sea en política industrial o para hacer polideportivos, no era un ámbito preferente de construcción nacional. En esta campaña se ha demostrado que la construcción nacional basada en la gestión económica adecuada y cada vez más autogobernada, no sólo es una corriente internacional como muestran los casos de Escocia y Catalunya, sino que es una política atractiva no sólo para nuestro electorado sino que también cuenta con la complicidad de sectores transversales de nuestra sociedad. Que si la gestión desde el nacionalismo permite un bienestar mayor, por ello nos conviene más Euskadi y además nos conviene a todos sin excepción.

Nuestro caladero de votos está en la izquierda abertzale. EAJ-PNV sólo podía crecer y hacer frente a la tendencia creciente de los partidos españolistas o“constitucionalistas” desplazando su centro de gravedad hacia los votantes de la izquierda abertzale ilegalizada. Se lanzaban anzuelos desde este ámbito para enfrentarse al “apartheid” y responder “como pueblo”, hacer candidaturas conjuntas de cara a las elecciones de ámbito español, etc. Debido a esta teoría, la confrontación directa con el MLNV era contraproducente para los intereses del nacionalismo histórico de cara a una “alianza nacional”, se exigían gestos continuos de apoyo frente a la injusta ilegalización y utilizar todos los mecanismos electorales (dimisiones, gestoras, etc…) para que pudieran obtener representación, sin tener en cuenta todo tipo de vejaciones y amenazas que era y son todavía práctica habitual de ese mundo.

En estas elecciones, EAJ-PNV ha optado por la confrontación política, en programa y en ideología frente al MLNV, ha denunciado su raíz totalitaria, su modelo socioeconómico del cuanto peor mejor y su nula aportación a la construcción nacional. Es posible que haya quien crea con su mejor intención que los sorprendentes resultados de algunos municipios y herrialdes se deban a una labor de oposición discreta y soterrada a los gobiernos de Bildu en los últimos meses, yo más bien me inclino por pensar que los ciudadanos vascos, han apoyado al partido que mejor les podía hacer frente, para evitar que los que ayer comprendían y apoyaban determinadas acciones contra los derechos humanos y hoy rechazan por cuestiones prácticas pudieran llegar a gobernar Ajuria Enea. El electorado ha visto a EAJ-PNV, aunque no haya cambiado su nombre, como Partido Nacional, entendiendo como tal un partido que es capaz de aglutinar a todos los que viven y trabajan en Euskadi, como apuesta segura en situaciones de emergencia nacional, en este caso, económica y ética.

Es necesario un discurso altamente diferenciado en cada herrialde. Según esta teoría, cada herrialde, incluso en unas elecciones de ámbito nacional, podía requerir de un eje electoral radicalmente diferente debido a profundas diferencias sociológicas. En Bizkaia era conveniente una campaña muy sosegada, en Gipuzkoa había que movilizar la unidad abertzale mediante Batu Gaitezen, y en Araba podían ser necesarias dos campañas, una para Gasteiz y otra para el resto del Herrialde. Esta variedad además, no daba lugar a problemas de confusión en el electorado, sino que era una “modulación” adaptada a las circunstancias que optimizaba los resultados, siguiendo la teoría de “las dos almas”.

Pues bien, estas elecciones EAJ-PNV no sólo ha ganado con el mismo discurso en todos los lugares, sino que ha ganado como se oye en la calle, con el discurso del “PNV de toda la vida”, un discurso fácilmente reconocible e identificable, que se comprende muy fácil y que en situaciones de crisis como la actual, es puerto seguro ante cualquier tormenta. Es evidente que se han cuidado los detalles para evitar cualquier atisbo de pasadas cacofonías en los discursos políticos y el candidato y futuro Lehendakari, Iñigo Urkullu, se ha pateado todos los herrialdes de norte a sur y de este a oeste, haciendo pedagogía y difusión de una música nítida de EAJ-PNV para mostrarse como el portador de este mensaje variado, pero coherente y nítido.

La transversalidad es un pecado capital. Cuando la acumulación de fuerzas estaba de moda, la sola mención de la “transversalidad” producía reacciones alérgicas en determinados sectores. Era un anzuelo españolista que además no aparecía en el diccionario de María Moliner. Sin embargo, la campaña de EAJ-PNV no ha podido ser más transversal. El propio futuro Lehendakari, en lugar de dejarse llevar por la euforia del triunfo, demostrando tablas y maneras de Lehendakari, anunció en su primera comparecencia de la noche electoral de forma expresa, que era el tiempo del acuerdo amplio, del acuerdo entre diferentes, del acuerdo nacional.

El futuro Lehendakari reiteró en campaña su apuesta por conseguir en Euskadi un acuerdo integrador sobre el autogobierno y el derecho a decidir, rechazando la unilateralidad y los frentes y continuando el esquema “volver a acertar” y el binomio “no imponer/ no impedir” del anterior presidente del EBB Josu Jon Imaz: un Concierto Político, una Euskadi Nación Europea, que suena muy bien a los oídos de una gran mayoría de vascos, y que significaría en un primer estadio y en la práctica, una relación de igual a igual con el Estado Español, sin renunciar a mayores cotas de autogobierno. Una relación de no-subordinación, como la definió en su día el Lehendakari Ibarretxe en el Nuevo Estatuto Político, una “relación amable entre Euskadi y España para el siglo XXI”. Si este acuerdo nacional por el autogobierno va a ser posible o no está por ver, pero lo que sí está claro es que es apoyado por la gran mayoría de los vascos, hayan votado o no EAJ-PNV. Zorionak a EAJ-PNV y a la sociedad vasca por este nuevo tiempo, que será duro y complicado, pero que comienza con los mejores augurios políticos.

                      Ion GAZTAÑAGA

Escrito en Aberriberri bloga

http://aberriberri.com/2012/10/24/empieza-un-nuevo-tiempo-y-caen-algunas-consignas/



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