27 de abril de 2013

Txesman

Una de las personas más importantes de mi vida celebra hoy su cumpleaños. 

Recuerdo cuando cumplió cuarenta, yo apenas había cumplido veintiocho, y me sentaron fatal, digo los suyos, como si de golpe se hubiera hecho irremediablemente mayor... Recuerdo cuando cumplió los cincuenta, la makila de empuñadura de plata que le regalé y la expresión de Iñaki Alberdi cuando le dije lo que quería grabar en ella... Recuerdo que por su sesenta cumpleaños se libró de unas mañanitas bien cantadas bajo el balcón de su consulta sólo porque no dimos con un mariachi en condiciones, que lo de una tuna de quinta división nos pareció demasié, demasié cutre digo... 
Hoy cumple sesenta y cuatro y a estas horas o está subido en la bici o de vinos por La Marina de Hondarribi, tiempo de risas y sobremesa.

No pude elegir porque cuando yo llegué él ya estaba aquí, ni elegí tampoco que mi cachorro parezca el suyo, ése que no tiene. Su misma expresión, su manera de reír, esa retranca etxegoyen que se gastan los dos... Y me encanta, me gusta casi-casi tanto como a él. 
Mi hermano Javier, el mayor de todos, o sea que no tengo otro, o sea que no me lo toque ni Dios, es hoy un año más viejo. Y que dure dura. Pero dura de collons. Y a por la siguiente... 
Maite zaitut. ZORIONAK, Txesman!

Teniendo en cuenta que somos una familia de patilargos, adivina adivinanza...


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