8 de noviembre de 2013

Amparo Rivelles

Un nombre, una foto, recuerdos de infancia... 

La recocina en casa de mi amona Bale, la mesa cuadrada con su mantel de hule, un aparato de radio enorme y, a su lado, el costurero siempre abierto y un deslucido cajón de madera donde solía ella guardar las revistas viejas ... no habremos pasado horas, tardes enteras, la amona y yo entre labores a medio hacer, mirando "santos"... recuerdo aquel Para ti, uno de esos ejemplares que solían llegar desde la Argentina en paquetes cuidadosamente embalados y bien sujetos por una cuerda fina de nudos perfectos... la foto ocupaba toda la portada, esos ojos... su mirada era directa e impactante, me pareció la mujer más guapa que yo había visto nunca... es Amparito Rivelles, me dijo la amona, una actriz muy famosa...

Me enganchó, yo era una mocosa pero me quedé con ese nombre y esa mirada. Y con el tiempo aprendí a conocer y admirar a esa gran señora, que lo fue, y que lo mismo se puso el teatro que el mundo por montera, rompiendo tabús y hablando claro, no tenía pelos en la lengua, no... una mujer de ley...

Ha muerto Amparo Rivelles, ochenta y ocho años de lucidez y señorío, elegante hasta el final e igual de seductora que en aquella foto del viejo "Para ti". Ha muerto el mismo día en que moría mi ama, tres años hoy, tres años ya... 

No sé cuál de las dos estará más guapa en ese bendito txoko de la recocina del cielo.


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