12 de febrero de 2014

Cortázar, 30 años ya...

Yo guardo el recuerdo de mi juventud con tanta tristeza ternura como vos, pero hoy en día me siento tanto o más ávido que entonces. Creo que la única gran pérdida son las ilusiones, y a veces las certidumbres, por hermosas que sean, no alcanzan a reemplazarlas. De todos modos hay algo innegable: de muchacho, uno no sabe realmente lo que hace. La autocrítica se ejerce más en el orden moral que en el intelectual. 
¿Te acuerdas de lo que era recibir entonces un regalo de un amigo? Era como una salpicadura de divinidad. Las más pequeñas cosas, una cita, un cumpleaños, un banco de plaza, todo estaba cargado de infinito, no sé decirlo de otra manera. Uno lloraba de otra manera...

Julio Cortázar, en el 30 aniversario de su muerte, sigue emocionándome como entonces, como antes, siempre. Va por él y por todos mis poetas del alma mía. Alguno hay que, tal vez, esté leyendo ahora este comentario. Si es así, un beso. Y si no, también...



















 



















 Y afuera, redondo sol de invierno...

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