3 de agosto de 2014

Lur

No diría yo que es bonita... es una preciosidad pero bonita no, todavía no... 
Ese pelo ralo y oscuro no es suyo, apunta que será más rubia que lo trigueña que fue su madre, con esas dos lineas de pelusa blanca por cejas que se gasta... tiene unos dedos larguísimos y los ojos grandes, abiertos cuando nació, hoy remolones, y esa carita fea contra el pecho de su ama es la imagen más hermosa que yo he visto en mucho, muchísimo tiempo.
Descalza, así es como llevo recorriendo esta perra vida desde que el mundo es mi mundo, pies desnudos... Y hoy he sabido que, además de caminar sobre cristales rotos, arenas movedizas o las brasas del mismo infierno, soy capaz de ponerme de puntillas sobre el agua sin temor a tropezar y tocar el cielo a manos llenas con la punta de mis dedos.
Mi cielo se llama Lur, qué paradoja... 
Nere biloba, mi nieta.




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