4 de marzo de 2015

Montxo Doral, in memoriam...

Tenía algo urgente en el despacho por rematar, lunes, si no recuerdo mal, y me dejé caer por ahí casi de amanecida y ya no pude salir hasta pasado el mediodía... A eso de las nueve de la mañana un golpe sordo, seco, tremendo, sacudió el cristal del ventanal justo detrás de mi... lo que hace la inconsciencia del momento... salí de inmediato al balcón y pensé "cómo huele a humo" para el poco humo que había, y entonces lo vi... vi un coche oscuro, con las puertas y el capó abiertos, deslizándose hacia el fondo de la calle... y gente que comenzaba a asomar con cara de asombro de portales y ventanas... y agentes de policía, que no tardaron en aparecer, bajaban corriendo hacia nosotros desde la Plaza del Ensanche, alguno nos ordenaba imperioso que volviéramos dentro de casa y esperáramos hasta que nos dijeran, bajadas las persianas... no tenían ninguna duda de que había sido un atentado, yo tampoco, entonces ya no...
Me llamaron enseguida, confirmando que se trataba de un ertzaina que vivía en las cercanías, se me paró el corazón... mi hermano Jaime lo era, la casa de su ama apenas a unos metros de mi despacho... recordé el color oscuro del coche reventado, el suyo era rojo, suspiré de alivio y comencé a respirar de nuevo pero con pocas ganas, sin fuerza... No me comunicaron que se trataba de Montxo hasta un par de horas después, y me quise morir... Montxo no era mi hermano, sólo era mi amigo... y su casa, puerta con puerta con la nuestra, y su alma jeltzale recogida en el mismo batzoki que yo, y su niño pequeño en la misma guardería que el mío... casi veinte años de cercanía y confidencias... En este instante me sentí morir dos veces: porque había respirado aliviada cuando supe que no era Jaime y de pura culpabilidad por haberlo hecho... ETA había asesinado a un hombre íntegro, en plena juventud, alegre como un cascabel y tozudo y fuerte como un roble, a mi amigo Montxo Doral, al ladito de mi despacho...

Las horas siguientes fueron frenéticas a pesar de la insufrible lentitud con la que transcurría el tiempo... la capilla ardiente en la Ertzain-etxea de Irun, el abrazo interminable con Xabier Gezala a la entrada de la sala, llevaba horas velándolo junto a Mikel Uribe, inconsolables los dos... el entierro en Blaya con una Idoia Sagarzazu, amigas desde niñas, rompiendo el silencio con su voz entrecortada pero firme entonando el Eusko Gudariak, el funeral en la parroquia del Juncal y los bertsok de Joseba Egibar... la concentración silenciosa en su memoria, Ardanza entero, Atutxa también pero, conociéndole, con Joseba Goikoetxea en su cabeza, y a todos los asesinados por ETA en su cabeza y en su corazón, malditos años de plomo... Aldaya y José Antonio Ortega permanecían secuestrados, la tensión se mascaba como un envenenado regaliz, negrura, hastío, impotencia, rabia apenas contenida...
Y en medio de todo ello una indecente Herri Batasuna escupiendo sobre la memoria de los muertos, de los secuestrados, de los amenazados... y ahora ya tocaba hacerlo además sobre la dignidad de la Ertzaintza... HB difundió un comunicado de prensa -todavía lo guardo, conviene recordar a quien presume de lo que no es, de donde venimos, unos, otros...- en el que defendía el atentado contra Montxo señalando que "esta acción es consecuencia de la actuación represiva de la Ertzaintza contra los independentistas"... acusaron a Xabier Arzalluz -presidente del EBB- y a Juanmari Atutxa -Consejero de Interior del Gobierno Vasco- de "ser ellos, y no otros, los culpables de la muerte de Ramón Doral" y de estar conduciendo a la Ertzaintza "a un camino absurdo, irracional y alejado de cualquier ética democrática"...  lo mismos que de nuevo miraron para otro lado cuando ETA, años después, asesinaba en Leaburu, lo acribillaron a balazos, a quien ahora lloraba a su amigo y compañero, a Mikel Uribe... ética, decían... indecentes cobardes hijosdeputa...
Me pregunto si sus herederos, hoy, no siguen pensando lo mismo, aunque disimulen... si disimulan, que no siempre... 
Montxo Doral Trabaledo, ene lagun maitea, beti, betirako, nere bihotzean...
Lux Aeterna!!!










































 


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