domingo, 22 de febrero de 2015

Eh, Petrel!


"Cuando en las calmas llueve, llueve sin viento, el agua tiene una consistencia maciza, y reina en el ambiente una sensación de húmeda opresión. Sin hacer frío hace fresco. A veces descubro en mi cuerpo y en mi alma algo así como un profundo estremecimiento..."

"Estoy borracho de mar, y de viento, y  mi alma está llena de azul.
 El barco navega sin descanso, con sus velas llenas de reflejos de luz, remontando las olas, hora tras hora, día ras día, semana tras semana, como un potro testarudo e incansable hijo de un dios, que trota por el mar.
 Yo soy su jinete, y me embriago del aire que respiran los dioses y me embriago de viejas libertades hoy en día asesinadas.
 ¡El tiempo no existe!
 Por las noches, fuera, mirando al cielo estrellado..."

"Mi barco navega con todas las plumas fuera. Va ronroneando de placer.
Mar lisa y sol.
Alegría.
Temblores de tristezas..."

"A veces, cuando a la altura del horizonte aparece una franja blanca,casi lívida y sucia, y las brumas la desbordan como el flequillo enmarañado de una bruja, yo, asomándome por un resquicio de mi cabina, a caballo entre dos mundos diferentes, miro hacia fuera buscando unos signos de esperanza; tal vez una paloma que, con un ramo de olivo, venga a posarse en cubierta.
 Voy lento, alternando carreras sofocadas y peligrosas, provocadas por chubascos con unas calmas irreales que duran horas y horas cada día.
 El viento, cuando quiere soplar, lo hace de cualquier dirección.
 Tengo que vigilar sin descanso, para mantenerme siempre en la misma dirección, reducir velas a veces, largar rizos otras, corregir un rumbo en medio de la lluvia, y todo esto, muchas veces durante las horas del día o de la noche. Tengo que vencer mi pereza y mi apatía para salir afuera y ocuparme del buen camino. Es la única forma de salir de las calmas y de las lluvias..."



"Desde mi mar veo un monstruo escondido. Lo veo asentado con la importancia de un dios que el mismo hombre ha levantado y del que luego se ha convertido en esclavo y servidor.
 Me entra temor de moverme entre esa sociedad de almas uniformes, de ambiciones conducidas, de mecanización y gregarismo.
 Y hablo con mi barco, mi compañero de fatigas, tratando de convercerle, pidiéndole que me ayude a tomar alguna decisión. Tal vez la de volvernos atrás ahora que aún estamos a tiempo...

 Y hablo con mi barco como si éste fuera mi conciencia.
 Y a veces este barco llega a darme contestaciones tan inteligentes que me desarman o me hacen sonreír.
 La verdad es que debiera tener vergüenza de mi mismo. Después de cuatro años de vivir el presente, siempre día a día, y a veces hora a hora, después de creer que había aprendido algo sobre mi mismo, resulta que, cada dos por tres, siento que me ahogo en el vaso de agua que son mis pensamientos.
 Mistral, Mistral, me tienes que explicar muchas cosas antes de que terminemos nuestro viaje..."

"Emociones que duran desde el amanecer hasta que el día se va, empujado suavemente, con alegre respeto, por las estrellas y por esa gran luna que se ha vestido estos días con sus trajes más brillantes y luminosos. Emociones que duran más que todo eso, mucho más, hasta mientras se duerme. Si se consigue dormir..."

"La luz viene y se va, los colores se visten, como en un interminable baile de disfraces, y todo está quieto, quieto, quieto, y en silencio absoluto. Un silencio sólido, tangible, que obstruye los oídos, ligero y pesado, detenido en la atmósfera, y ocupando tanto espacio como el aire con el que se confunde.
Dios, silencio, quieto, quieto, quieto..."

"Yo, yo, yo. 
 Eternidad, eternidad.
 Sol masculino.
 Diosas femeninas.
 Nadar, nadar.
 Dios..."

"En el cielo , en las aguas, en el aire, en el silencio, no hay ningún signo que me indique que las calmas se van a terminar, que mi sueño vaya a tomar fin dejando paso al viento.
 Los reflejos del anochecer no los puedo contar. Soy un elegido, al que se ha querido enseñar algo maravilloso.,
  Tengo miedo del viento que traerá el movimiento y unirá el pasado con el futuro. Temo el momento en el que empezará a soplar. Uno olvida demasiado pronto..."

"El sol se va, redondo, por la ranura que hay entre el cielo y el mar. Hubiese querido llamar a alguien para que también lo viera. Pero junto a mi no había ningún alguien. Lo único que he podido hacer ha sido mirarlo, y mirarlo, y mirarlo, mientras se iba para impregnarme de toda su belleza. Respirar más fuerte y más profundamente para calmar esta emoción..."

"Yo creía que esta luna estaba más cerca de los hombres..."

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