20 de noviembre de 2010

Hace treinta y cinco años...

Hoy se cumplen 35 años de la muerte del dictador. Ese viejo entubado, pellejo y hueso, en lo que se convirtió seguro que había muerto ya semanas atrás, agonizante, como su régimen. Y en esos días en los que se moría pero no, España vendió el futuro de los saharauis por menos de nada y, entre otras causas aún pendientes, de aquellos barros estos lodos de hoy. El Borbón entonces no era rey pero se paseaba por palacio y presidía reuniones oficiales con adeptos al régimen y adictos al poder. Y me pregunto, 35 años después... ¿por qué no dice nada? ¿por qué no alza su voz soberana en defensa de los derechos humanos de los que entonces eran españoles, como él? Y ya puestos… ¿por qué no lo hace también en defensa del honor y la memoria de aquellos que, 35 años después, siguen enterrados en fosas comunes y al borde de las cunetas?

El tango aquél erró su letra al cantar que veinte años son nada, que treinta y cinco son, para según qué, menos aún…


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