7 de junio de 2012

Philip Roth
















Las herramientas de la escritura varían según los casos. El lenguaje es la caja de utensilios común de la que todos sacan lo necesario. Pero siempre hay algo que diferencia a unos de otros. En el caso de Roth es la rabia. Puede que ése sea el elemento más idóneo para definir la obra de uno de los escritores vivos que más han marcado en las últimas tres décadas a sus contemporáneos. Pero no se trata de una rabia estéril, de una rabia ciega. Es una rabia que aporta, que construye, que nos ayuda a vivir, una rabia que nos afloja los nudos que llevamos atados al cuello...

Philip Roth, un escritor de primera, flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Me gusta.

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