miércoles, 29 de abril de 2020

Dantzaren Nazioarteko Eguna dugu gaur... Dantzara!

A sugerencia del maestro ruso Piepor Gusev y del International Dance Council, el Instituto Internacional del Teatro (IIT)-UNESCO acordó en 1982 la instauración de un día D en pro de la cultura de la danza y su diversidad, siendo elegido el 29 de abril en honor al bailarín francés Jean-Georges Noverre, nacido en 1727 y considerado el creador del ballet moderno.

Todos los años, cada 29 de abril desde entonces, se invita a una personalidad reconocida de este mundo a que redacte un mensaje que traspasando las barreras culturas políticas y étnicas, es difundido por los cinco continentes. El mensaje del presente 2020 corre a cargo de Gregory Vuyani Maqoma, bailarín, coreógrafo, docente y actor sudafricano, fundador del Vuyani Dance Theatre.




"__ Me lo preguntaron. Lo pensé, lo pensé mucho... La danza, ¿qué significa para mí? 

Para responder tuve que analizar mi propio viaje vital y me di cuenta de que todo obedece a un propósito: que cada día representa un nuevo desafío que hay que enfrentar y es a través de la danza que yo trato de dar sentido al mundo.

Estamos atravesando tragedias inimaginables en un tiempo que mejor podría describir como la era post-humana. Más que nunca necesitamos bailar con un propósito para recordar al mundo que la humanidad todavía existe. Este empeño y la empatía deben prevalecer a lo largo de años y años de innegable paisaje virtual, y lograr una catarsis y disolver el dolor universal que nos invade, la tristeza, la dura realidad que sigue impregnando a los vivos y a los que se enfrentan a la muerte, el rechazo y la pobreza. Nuestra danza debe más que nunca debe servir de fuerte señal a los líderes mundiales, a aquellos a quienes se les confía salvaguardar y mejorar las condiciones humanas, mostrarles que somos un ejército de pensadores furiosos y que nuestro propósito se esfuerza por cambiar el mundo a mejor paso a paso.

La danza es libertad y a través de ella debemos liberar a los demás de las trampas que enfrentan en diferentes rincones del mundo. La danza no es política, se vuelve política porque lleva en su esencia el poder de conectar con las personas y, por lo tanto, responde a toda circunstancia en su intento de restaurar la dignidad humana.

A medida que bailamos con nuestros cuerpos cayendo en el espacio, enredados, juntos, nos convertimos en una fuerza en movimiento tejiendo corazones, tocando almas y proporcionando una curación que es tan desesperadamente necesaria. Y el propósito se convierte en una sola danza cambiante, invencible e indivisible. Todo lo que necesitamos ahora es bailar... ¡un poco más!"




Dantzaren Nazioarteko Eguna dugu gaur... ea ba...
Dantzara!
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