Nadie la ha cantado nunca como él. Si alguna vez Miguel Ríos ha sido grande, sin duda, Santa Lucia...
No parece que hubieran pasado ¿cuántos años?, ¿treinta ...? Alguno más, tal vez, y me sigo emocionando como aquella niña de veinte años sin cumplir que yo era. La misma sensación, tan de verdad, sin excusas, casi sin remedio. No es un ruego, es casi una oración...
Tibiamente los años nos descubren que nada existe ya sin tu sudor y el mío, que somos todavía demasiado solemnes cuando nos sorprendemos temblando de pasión, llenos de instinto mal disimulado.
Por eso, mientras llueve, agradezco tu cuerpo entre las sábanas
y esta pasión desierta
de acariciar tus muslos,
más o menos extraños
y hermosos como un sueño
que acaba de llegar.
Luis GARCÍA MONTERO - En los días de lluvia. Fragmento -