Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas... Jaime SABINES
En esta noche de abril donde enciendo mi altar rogando no ser inmune a nada, mis recuerdos se estrellan contra el puente de su espalda. El verde mar de sus caricias regresa.
Y duele.
Mejor no digo nada, mejor apuesto mis besos, todos, al golpe de viento de sus manos...
Que todo sea una salvaje profecía, amor poseído, amor ido... - Miguel Ángel BUSTOS -