viernes, 24 de julio de 2015

Please, do not disturb...

... Ni el desnudo ni la desnuda oyen campanas. Eso pasaba antes, en las fábulas familiares de las abuelas. Estos de ahora escuchan truenos lejanísimos, bocinas de ansiedad, ambulancias que aúllan, rock en ondas y, más confidencialmente, labios que se disfrutan, comunión de salivas. La mujer se estira en toda la extensión de su piel sabrosa, abre brazos y piernas, tal como si se desperezara pero más bien perezándose. Siente que la boca del hombre va ascendiendo a su boca y cuando por fin cada lengua se encuentra con su prójima, ambas proponen o resuelven o gimen: Qué importa si es o no repetición, qué importa si es prólogo o desenlace. Estamos. Somos. Una y uno. Dejemos que la muerte nos odie desde lejos. Desde muy lejos. Somos. Estamos. Tan cerca de vos que soy vos. Tan cerca de mí que sos yo. Una + uno = une...
Se unen, pues. El mundo queda fuera, con sus culpas, sus deberes, sus ropas. El desnudo y la desnuda son únicos testigos del amor sin testigos. Uno sobre otra, o viceversa, la humedad de sus vientres es de ambos. Los cuerpos -esos futuros, inevitables proveedores de ceniza- borran de un placerazo sus condenas y también se reconocen y trabajan. Trabajan y se gozan, únicos en el mundo, por fortuna olvidados. Entonces ella piensa o grita: Vení, y él canta o piensa: Voy... Y así, poco a poco, y al final mucho a mucho, se ensimisma y celebra, se alucina y consuma el va-i-vén...

_________________________________  Despistes y Franquezas (Mario Benedetti)



 

martes, 14 de julio de 2015

Luis Mariano, Lux Aeterna!

Yo era una mocosa de 9 años que iba de la mano de la ama por el Paseo de Colón, recuerdo que hacía mucho calor... Y que a la altura de Tejidos Idarreta, y con nosotras a punto de cruzar al otro lado -el semáforo estaba entonces junto al comercio-, un hombretón de ojos claros y vestido con una bata oscura le llamó con cierta urgencia... Conchita, Conchita! Que ha muerto Mariano!! Y así estuvieron unos minutos, hablando los dos, ella en la acera y Juantxo Idarreta en lo alto del escalón de entrada a su tienda. Y yo, mientras, pensando que quién sería ese Mariano...
Era él. Hace hoy 45 años...
A la altura de Tejidos Idarreta, el último local de la acera de los números impares del viejo Paseo de Colón...




Lux Aeterna!

domingo, 12 de julio de 2015

Aurten ere, 17 urte pasa eta gero, Hirumugarrietan...



   


















 










       
                                                            
















Gora Irun!!!  Gora San Marcial!!!!  Gora gu ta gutarrak!!!!
Hurrengo urterarte!