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domingo, 7 de octubre de 2012

La Política


HITZA EMATEN DUT 

"Las razones del desprestigio de la política son múltiples y complejas. Yo no ventilaría el asunto con la frivolidad del juez Pedraz. Pero si hay un motivo claramente identificable es la falta de sinceridad, la enorme distancia entre lo dicho en campaña electoral y lo practicado cuando algunos de los gobernantes llegan al poder. Digo algunos, porque no quiero caer en una injusta generalización. Reivindico, por encima de fórmulas al estilo 15-M o 25-S, el sistema de democracia parlamentaria y la legitimidad de la representación que sale de las urnas. Con todas sus imperfecciones y con todas sus virtudes.
La mentira, o si les suena muy duro pueden sustituirlo por algo más eufemístico del tipo incumplimiento de las promesas electorales, se purga precisamente en las urnas. Ese es el momento en el que la ciudadanía expresa, en el caso de quien trata de revalidar un puesto, si las expectativas depositadas en el gobernante le han o no satisfecho. En ello está Patxi López, tratando de seguir en Ajuria Enea, aunque el mensaje central de su campaña sea el de un aspirante que compite por primera vez.
Rodolfo Ares le ha diseñado una campaña a Patxi López en la que lo más importante es que no se le recuerde por su balance de Gobierno, ni por sus promesas incumplidas, ni por las mentiras evidentes, ni por aumentar exponencialmente la deuda, ni por su nula contribución a la llegada de la paz, etc. Es un candidato que pide a la ciudadanía un ejercicio de amnesia. 
López no va a ganar (tampoco lo hizo entonces) porque sus mentiras han contribuido al desprestigio general de la política. Desde el Gobierno ha dado carta de naturaleza al recurso a la mentira. Por los ordenadores de sus asesores ha circulado la mentira como Pedro por su casa: valía tanto para defender a Urchueguía, como para frenar el impacto de que quedara al descubierto el fraude fiscal de Gil, por no hablar de Ibermática como irresponsable cortina de humo. Un colega de columnas pedía estos días respeto hacia López y le he contestado que yo respeto más al lehendakari de lo que lo ha hecho el propio López durante su mandato. 
En el mismo barco, aunque con una responsabilidad si quieren más limitada, está el PP que ha ejercido de encubridor necesario de lo más turbio del Gobierno de López y de colaborador entusiasta en el sostén del desaguisado hasta que decidió cargárselo. Pero Antonio Basagoiti lleva bastante con lo suyo como para cargar con las mentiras de su exsocio.
El candidato del PP tiene la campaña puesta patas arriba porque Rajoy va haciendo lo contrario de lo que anunció, que es otra forma de contribuir al desprestigio de la política. Por eso, el candidato de la derecha española ha echado mano de un mensaje central que a estas alturas resulta poco creíble y me atrevo a decir que escasamente atractivo a estas alturas: soy el valedor ante ETA. Ni la sociedad necesita muros de contención ante ETA, ni ETA es una amenaza real.
La candidata de la izquierda aber-tzale es una incógnita aunque sabemos lo que no quiere: que se diga que es la candidata de la izquierda abertzale. Laura Mintegi se presenta como otra recién llegada, como tratando de insuflar aires nuevos a un país donde todos nos conocemos y sabemos de dónde venimos. Podemos todos disimular, jugar a que no somos lo que somos, pero eso en política y en la vida es poco creíble. Sabemos que Bildu es la izquierda abertzale más varios apéndices que se han agrupado bajo su sombra por supervivencia. De manera legítima, por supuesto, pero para sobrevivir. 
Me sorprende que Mintegi insista en decir que ellos son diferentes al resto, como si trajeran a la política vasca un refresco que no aprecia en el resto de fuerzas. Si mira a su alrededor, y si mira a su propio pasado, verá lo de siempre: la izquierda abertzale sobreviviendo a treinta años de barbarie aún no explicada y unas cuantas siglas en peligro de extinción, con políticos igual de profesionales que el resto. Para que nos entendamos: hablan mucho de los obreros, pero nunca han ido a la fábrica, ni les ha sonado jamás el despertador para el turno de las seis.
La cuarta opción presenta un candidato al que le gusta concluir sus intervenciones con un "hitza ematen dut". No le hace falta dar su palabra de vasco. Sencillamente, da su palabra. El resto viene unido a su persona. Es mucho para quien acude con un programa electoral en el que explícitamente se recogen 175 "compromisos" y 610 "iniciativas concretas". Mucho porque asume el riesgo de que le puedan examinar sobre el grado de cumplimiento. Quien no propone, se salta ese charco. 
Explica el profesor Juanjo Álvarez en el vídeo de ezagutzendudalako.org que Iñigo Urkullu está "con ganas de demostrar que la política puede corregir los propios defectos de la política". Es una reflexión que a algunos le puede parecer demasiado filosófica para las urgencias en las que nos estamos moviendo. Pero a mí me parece muy urgente recuperar el prestigio de la práctica política.
De hecho, parte de los problemas que estamos padeciendo, de esas urgencias que llenan las páginas de los periódico y que instalan en la supervivencia a miles de familias, tienen que ver con el espacio que la política ha ido dejando a la especulación: allá donde no había un político que pensara en la sociedad, se colaba un vendedor de crédito instantáneo. Lo importante era la foto en el aeropuerto nuevo, no que volaran aviones y si había que endeudarse, se hacía a cualquier precio. 
Le he escuchado al candidato del PNV apelar al espíritu luchador, a coger la pala, a remangarse para salir adelante. Es un mensaje casi épico, que a muchos puede que no les guste escuchar porque implica sacrificio futuro, pero que a la vez suena muy creíble. Nadie que mire a su alrededor puede cerrar los ojos al enorme reto de reconstrucción política y económica que tenemos por delante. Ojalá la política corrija sus propios defectos y cerremos un ciclo de engaños, porque de aquellas mentiras vienen estas penurias." 

XABIER LAPITZ
Publicado en los diarios Grupo Noticias
-Domingo 7 de octubre  2012-

martes, 25 de septiembre de 2012

Iñigo Urkullu. En Madrid. Esta mañana...


"Imagino que cuando han decidido acudir a esta cita, lo habrán hecho con el objetivo de conocer la posición del Partido Nacionalista Vasco sobre dos cuestiones de plena actualidad:

- La cuestión económica y nuestra posición ante el previsible rescate, y

- La “cuestión nacional”, tras dos semanas de gran debate público a raíz de la manifestación de la    Diada de Barcelona.


Voy a intentar dar respuesta a ambas cuestiones.

Comienzo por la cuestión económica. Parto del convencimiento de que en este momento, en Euskadi, con su particularidad económica, política e institucional, nuestra prioridad es salir cuanto antes de la crisis.

Nuestra prioridad es poner en marcha, cuanto antes, una Nueva Política Económica que nos permita volver a crecer. Sostener financieramente nuestras instituciones sin caer en el agujero negro del déficit yla deuda. Ycrear empleo. Todo ello manteniendo las políticas públicas esenciales que necesita la sociedad, y amparando, apoyando a las personas y familias, decenas de miles, que están cayendo en el desempleo y temen el desamparo.

Este es el primer elemento, el dominante, de la agenda de mi Partido.

La economía está paralizada por la falta de crédito, consumo y medidas de estímulo. El desempleo aumenta y tambiénla pobreza. Laspersonas que están cayendo en el paro pierden la confianza y la autoestima.

El desánimo colectivo de nuestra sociedad, nos exige a todas-todos tener muy claro cuál ha de ser nuestro principal reto.

Las personas, las familias, las empresas, son nuestra prioridad en este momento.

Quiero comenzar, por lo tanto, desde el análisis del panorama económico que afecta a Europa y a España.

Estamos en una encrucijada.

Estamos, o deberíamos estar, en el momento de decidir qué camino emprende la economía española. Decidir si se deja ayudar y acepta la tutela de las autoridades económicas internacionales y europeas. O si decide emprender su camino en solitario, ajena al respaldo internacional, y previsiblemente abocada a tener que incorporar medidas de la misma dureza, o mayor, por no contar con el colchón crediticio europeo.

¿Qué quiero decir? Rescate o no rescate. Esta es la cuestión.

Podremos utilizar los eufemismos al uso, pero la cuestión es el rescate.

Les transmito mi convencimiento de que, de una u otra forma, las medidas, el control del déficit, la necesidad de reducir la deuda, los ajustes, las reformas, van a ser inevitables. Sí o sí.

Porque si la economía española se quiere ajustar a su nueva realidad, tiene que volver a los presupuestos de 2006, como poco.

Con “hombres de negro” o sin “hombres de negro”, el camino del ajuste a corto plazo será inevitable.

Quiero añadir que el factor tiempo, en este caso, es inversamente proporcional a la actitud política del presidente Rajoy. Dar tiempo, querer ganar tiempo, demorar las decisiones, se va a convertir en un factor más de deterioro.

Dejar pasar el tiempo no va a solucionar el problema sino que lo va a agravar.

Nuestra posición es clara.

El Gobierno debe decidir el rescate cuanto antes y, si no lo está haciendo ya, emprender una negociación tanto de las condiciones del mismo como de la cobertura internacional y de los mercados que se le otorgue.

Rescate y, al mismo tiempo, calificación de "bono basura” como se hizo con Grecia, es una vía inasumible. 

Es necesario un rescate negociado con las autoridades económicas y políticas de Europa, y también con el Fondo Monetario Internacional, como garantía para lograr una actitud responsable de las agencias de calificación.

La entrevista televisiva de hace dos semanas al presidente Rajoy me dejó una honda preocupación.

No vimos un programa de actuación estructurado.

Vimos un presidente con un único tema en su agenda: reducir el déficit.

Ni un ápice de pedagogía ala sociedad. Pocasexplicaciones. Y menos sensibilidad. Vimos a un administrador ante un grave problema económico.

No vimos a un presidente que habla a su pueblo, cuenta la realidad, explica el camino que hay que tomar, transmite sensibilidad y esperanza.

No vimos la convicción de quien cuenta con un proyecto en el que creer.

Déficit. Únicamente reducir el déficit.

Parece que en la política se han alojado los planteamientos maximalistas. Soluciones únicas: “Subir impuestos. Ajustar el gasto. Reducirla Administración. Aprobarreformas. Medidas de estímulo”.

Mi convicción es que van a hacer falta políticas mixtas.

Mi compromiso, si soy elegido Lehendakari, es cumplir los límites del déficit y controlarla deuda. Lespuedo garantizar que no va a ser fácil porque el pasado ejercicio el Gobierno Vasco dobló el déficit del límite establecido y este año nadie sabe cómo va a cerrar las cuentas.

Quiero que sepan que la deuda del actual Gobierno Vasco se ha multiplicado prácticamente por diez en estos tres años y medio.

El gasto está desbocado y se han adquirido preocupantes compromisos para próximos ejercicios.

Pese a ello, nuestro compromiso es ajustar el déficit y controlar la deuda.

Pero esta ni puede ni va a ser nuestra única política.

Será necesario el estímulo económico, las políticas de crecimiento, la reforma del sistema tributario.

Y será necesario ganar en eficiencia en la Administración pública.

Van a ser tiempos difíciles.

Harán falta Gobiernos sólidos y capaces.

Y harán falta, más que nunca, acuerdos.

Créanme que no entiendo el bipartidismo de confrontación que se está viviendo en España desde que comenzó a atisbarse la crisis en 2008.

Hemos vivido dos acciones políticas muy similares durante estos años. Lo que hicieron los socialistas y lo que está haciendo el Partido Popular. No hay ningún tipo de acuerdo, no hay concertación de políticas, salvo aquel episodio pasajero de la “reforma express” dela Constitución.

Es como si los intereses electorales se hubiesen apropiado de los intereses de Estado.

Esta realidad perjudica, sin duda, la imagen de confianza y estabilidad de España. El último exponente de este bipartidismo de confrontación es la Educación.

Un reforma más a sumar a las seis anteriores. Una reforma completa cada cinco años. Es un auténtico desatino, que desanima a la comunidad educativa.

No compartimos la nueva reforma, no llegamos a entender cómo es posible que se pretenda volver a una visión centralista, uniformizadora, que va a contracorriente de los valores de pluralidad y diversidad. Esta es la idea que defiende la comunidad educativa.

Esta tendencia recentralizadora nos preocupa.

Quiero hoy apelar a los valores de la pluralidad.

Quiero defender la riqueza de la diversidad.

Considero un grave error pretender dar pasos atrás en el reconocimiento y respeto a la capacidad de autogobierno de las nacionalidades históricas.

No se pueden entender como un desafío los planteamientos de respeto a la pluralidad nacional del Estado español. Estoy convencido de que ningún gobernante sensato – y creo que son mayoría- está cómodo en esta situación.

Esto no es Cuba ni la crisis de los misiles de 1962.

Nadie ha instalado misiles mirando a Madrid y Madrid no puede pretender actuar como si se hubiera hecho.

Algo similar está ocurriendo con el Concierto y el Convenio Económico.

Ha llegado a ser considerado como un privilegio, estamos reviviendo campañas en este sentido en los últimos años, sin tener un verdadero conocimiento de lo que es y lo que supone.

El sistema de Concierto Económico es un sistema de riesgo fiscal unilateral para Euskadi. Es decir, al regular y recaudar los impuestos, asumimos la responsabilidad para lo bueno y para lo malo. Para cuando van bien las cosas y para cuando van mal.

El sistema de concierto "per sé" no garantiza ningún hecho diferencial y mucho menos unas mejores condiciones. Depende de cómo se gestiona.

Si el sistema fiscal vasco es más eficiente es por el rigor en la gestión y en la lucha contra el fraude.

En realidad, no sólo es el Concierto sino la propia economía vasca la que otorga un hecho diferencial a Euskadi

La clave es la industria. Nuestro PIB industrial es del 25%, casi 10 puntos superior a la media del Estado. Este es el elemento diferenciador en cuanto a la capacidad económica, porque la industria genera más riqueza a las personas y al propio territorio.

En las grandes crisis de los 80 y los 90, Euskadi apostó por el apoyo y fomento de la industria, se hizo mucha política industrial.

En esta última década se ha puesto el objetivo en la innovación, alcanzando el 2.08% del PIB, por encima ya de la media europea. Y hemos apostado también por la internacionalización de la economía vasca, incluidas sus PYMES.

Los Gobiernos de Euskadi de hace 20 años apostaron por la industria, por su innovación y su internacionalización.

La base de una economía productiva y su tejido en Euskadi, así como su cohesión interna, son en realidad los elementos diferenciadores entre el sistema fiscal vasco y el común.

No es mi papel dar recomendaciones o recetas, pero sí considero que hay que seguir apostando por la política industrial, por la tecnología, la innovación y la internacionalización si se quiere tener un territorio con futuro.

El trabajo de hoy traerá su fruto dentro de una década, pero el tiempo que se pierda hoy será irrecuperable por décadas.

Como comprenderán, después de estos minutos de mi intervención, mi máxima preocupación y, por lo tanto, mi prioridad, por urgente, es la economía y es el empleo.

En Euskadi el desempleo ha crecido un 35% durante estos tres últimos años. Una evolución inaceptable para un gobernante. 

Nuestra prioridad es el empleo, la crisis, la economía.

Nos preocupa y nos ocupará.

Pero Euskadi tiene otro gran reto por delante. Primordial. Histórico. Irrenunciable. Esla Pazdefinitiva. La desaparición total de ETA. La normalización política plena y la construcción de la convivencia.

Quiero recordar nuevamente y quiero reconocer a todas las víctimas del terrorismo. Todos los que estamos aquí vivimos una mayor paz personal. Más tranquilidad. Menos miedo porque ETA no mata y no atenta.

Hemos recuperado parte de nuestra libertad. Pero hay cosas que no se recuperan, porque no volverán. Son las víctimas del terrorismo.

En materia de pacificación reafirmo mi compromiso de lealtad y discreción.

Soy muy crítico con el presidente Rajoy en materia económica. Pero cuenta con mi lealtad y discreción en el objetivo de alcanzarla Paz definitiva.

Lo sabe muy bien. Así seguiremos trabajando para conseguir nuestro mayor anhelo: la Paz y la reconciliación.

Queremos que se avance, que se flexibilicen las posturas y creemos en el diálogo y el acuerdo. Si llego a ser Lehendakari, trabajaré sin descanso para alcanzar la Paz y la convivencia en Euskadi.

Este es el gran sueño de nuestra generación.

En esta materia hay que hablar poco y trabajar mucho.

No es mi intención comparecer ante ustedes y zafarme de uno de los temas que alimenta hoy, extraordinariamente, la actualidad pública. 

No he venido a echar balones fuera sino a expresar, espero que con claridad, la posición del Partido Nacionalista Vasco ante un problema que no es nuevo ni desconocido para ustedes.

Es una cuestión que conocen bien, es la “cuestión nacional”, es la configuración territorial del Estado y el encaje en el mismo de las realidades nacionalesde Euskadio Catalunya.

“Lo peor que puede hacer un gobernante es empecinarse en el error”.

Esta afirmación, que asumo, no es mía. La pronunció el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

Siempre hemos considerado que cuando un problema no se aborda de raíz, cuando se pretende ocultar o se apañan remedios coyunturales para intentar paliarlo, el problema termina por agravarse.

La cuestión nacional de Euskadi y Catalunya - presente hoy, pero también en la llamada “transición política” hace 35 años- sigue sin ser resuelta.

Santiago Carrillo, a quien quisiera brindar mi más sincero homenaje en este momento, reconocía en una de sus últimas entrevistas que el “problema vasco” seguía latente y que no se resolvería hasta el reconocimiento de Euskadi como Nación.

Un reconocimiento expreso y sincero que nosotros hemos pretendido y buscado desde los tiempos de la transición democrática. Pero que, pese a los avances obtenidos en la definición constitucional y autonómica, permanece todavía hoy como “asignatura pendiente”.

Este reconocimiento se soslayó a través de la fórmula dela “Españade las Autonomías” en el texto constitucional.

Esta fórumula propició la descentralización, pero superando las demandas de quienes nada demandaban y no colmando las de quienes sí lo hacían.

La expresión “café para todos” resume muy bien el espíritu de aquella formulación.

Durante años el sistema se ha mantenido pero ahora, en el epicentro de la crisis económica, se ha quebrado.

Nos encontramos con un déficit económico insostenible.

Nos encontramos en recesión, sin capacidad de crecimiento y creación de empleo.

Y nos encontramos, en fin, con la crisis y el cuestionamiento del modelo autonómico que se construyó hace 35 años.

La crisis del modelo es de tal calado que hay Autonomías que hablan hoy abiertamente de devolución de competencias al poder central.

Autonomías que se aferran al “rescate interno” como una solución pasajera a su ahogo financiero.

Apoyada en esta debacle, reaparece la tentación recentralizadora que amenaza por extensión –como ocurriera en la definición constitucional del Estado- con dejar sin autogobierno futuro a todos.

Incluidos también quienes hemos demostrado viabilidad, solvencia en nuestro proyecto y voluntad de superación.

Vivimos una clara involución autonómica que se sustenta en leyes de base que rompen los marcos competenciales; decisiones unilaterales que subvierten el modelo concertado; proyectos excepcionales que pretenden adulterar la voluntad legítima de la sociedad vasca.

Todo ello, bajo el pretexto de asegurar la “ordenación general de la economía”, una argucia legal que, de extenderse en su aplicación, nos va a conducir a la supeditación, la subordinación y la suspensión efectiva de nuestra capacidad de autogobierno.

Asistimos a tiempos en los que el “café para todos” deviene en el dicho de “todos sin café”.

No lo compartimos, ni siquiera lo entendemos, y desde luego no lo vamos a tolerar en el caso de Euskadi.

Quienes diseñaron y gestionaron este modelo de Estado en quiebra son los responsables de ese fatal resultado. No los vascos. 

Euskadi, hoy como ayer, mantiene intacta su voluntad de autogobierno. La voluntad de ser una Nación en pie de igualdad en una Europa que también replantea su estructura como auténtico proyecto político y económico común.

Hemos oído que no son tiempos ni para “algarabías” ni para perseguir quimeras.

Son tiempos de asumir, de una vez por todas, los problemas arrastrados durante tres décadas y media, antes de que se pudran definitivamente.

La cuestión que nos ocupa no sólo tiene una vertiente política.

También posee un ámbito económico innegable.

Diferente en cada caso. En España, en Catalunya y en Euskadi la problemática es distinta y su solución también deberá serlo.

La base para afrontarla, en cada caso, deberá ser siempre el diálogo, la búsqueda del acuerdo.

Hablamos de convivencia y eso sólo se consigue desde el respeto mutuo, desdela reciprocidad. Unavida compartida sólo tiene sentido si los que se proponen tal objetivo se respetan de manera solidaria.

Para que un divorcio se produzca basta con que una de las partes lo desee.

Cuando esa fractura se produce, es la negociación entre las partes la que establece las condiciones de la separación.

Se trata de un principio básico de la vida civil que, trasladado al ámbito político, ha sido desarrollado de manera diáfana y sin tacha, por ejemplo, porla CorteSupremade Canadá en relación a la reclamación de Quebec a ejercer el derecho a la libre autodeterminación. 

No niego que el Partido Nacionalista Vasco sea una formación que aspira a que Euskadi sea reconocida como un País pleno, integrado en Europa, reconocido por la comunidad y los organismos internacionales. 

Pero nuestro objetivo hoy, lo reitero, es la convivencia.

El reconocimiento de nuestra realidad nacional.

Un nuevo estatus político que nos permita cohabitar desde el entendimiento y no desde la subordinación o el recelo permanente.

Algo que debíamos haber resuelto hace tiempo y que, por distintas vicisitudes, no hemos logrado.

Lo intentamos en 1978 durante las negociaciones previas a la aprobación dela Constitución. Lopropusimos entonces a través del reconocimiento y actualización de los “derechos históricos”.

Lo pretendimos a continuación con el pacto estatutario, un acuerdo entre partes refrendado por el Pueblo Vasco. Este pacto se frustró por la “loapización” de su espíritu y de su letra. 

Lo volvimos a intentar nuevamente con la aprobación del Nuevo Estatuto Político, ratificado mayoritariamente por el Parlamento Vasco. Su siguiente paso quedó radicalmente cortado por las Cortes Generales, donde ni siquiera fue admitido a trámite. Para terminar con la sentencia del Tribunal Constitucional ala Leyde Consulta.

Que nadie lo dude, el Partido Nacionalista Vasco va a volver a proponer y articular una nueva iniciativa que nos aproxime a ese Acuerdo deseado.

Esa es nuestra vía.

Una vía basada en los principios del diálogo, la negociación y el acuerdo.

Vamos a buscar, y estoy convencido de que lo podemos conseguir, el consenso más amplio y plural que nunca se ha logrado en Euskadi.

Este es el primer paso, y mi convencimiento se asienta en la demanda social, que una vez dejada atrás la insoportable losa de la amenaza y el chantaje terrorista, ambiciona ahora un nuevo tiempo.

Un tiempo de acuerdo de bases, de un gran pacto entre todos que marque con claridad un escenario de futuro para nuestro País.

La primera responsabilidad nos corresponde a los partidos políticos vascos. Estoy convencido de que vamos a ser capaces de lograr un acuerdo y ratificarlo en la sede institucional del Parlamento Vasco.

El siguiente paso será el acuerdo con el Estado. Nuestra propuesta no plantea el divorcio sino la convivencia.

Y lógicamente, este nuevo acuerdo deberá contar con la ratificación expresa del Pueblo Vasco.

Estamos convencidos de que este acuerdo es posible. Así lo hemos recogido en nuestra propuesta ADOS, que significa precisamente “acuerdo”.

El pacto y la no-imposición representan el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego de las sociedades avanzadas.

La multilateralidad, que las posiciones más avanzadas y progresistas exigen para la nueva configuración del mundo, es exigible también como principio organizador de nuestras propias sociedades.

Esta exigencia, que estuvo en el origen de nuestro pacto estatutario y que se ha desdibujado enormemente, no ha perdido un ápice de su vigencia.

No hay pacto sin un sistema recíproco de garantías, cuya interpretación y cumplimiento no quede al arbitrio de una de las dos partes.

Toda solución ha de ser, en última instancia, un pacto en el que se consagre la bilateralidad efectiva, con garantías plenas y en condiciones de lealtad.

El planteamiento de un sistema de “decisión sujeto a pacto” sintoniza con la tradición que se recoge en los derechos históricos reconocidos por la Constitución, así como con los procedimientos del Concierto Económico.

Aquí radica el núcleo en el que mejor se contiene la realidad de soberanía compartida que supone nuestro sistema de autogobierno.

No es mi intención aprovechar la circunstancia de un Estado debilitado para reivindicar “quimeras” soberanistas como se ha dicho. No interpreten nuestra posición, la posición del PNV, como una propuesta oportunista surgida al calor de las reivindicaciones catalanas.

Quienes de entre Uds. hayan asistido a conferencias como la de hoy, en las que yo haya participado, me lo habrán escuchado exponer.

Tenemos los pies en el suelo y vamos a actuar con los pies en el suelo. Pero no vamos a estar parados, queremos avanzar.

La crisis global que vivimos nos va a obligar a repensar muchas cosas. Porque la crisis que padecemos no sólo es económica. Es también una crisis de modelo institucional, una crisis de modelo de gobernanza, aquí y en toda Europa.

No me parece exagerado hablar de una crisis política y, yo desde luego, me quedo con la acepción de crisis como oportunidad.

Quien hoy les está dirigiendo la palabra lleva meses, años, clamando en el desierto a la búsqueda de propiciar un gran acuerdo político y social, similar a aquellos Pactos dela Moncloaque encauzaron el desarrollo económico y político trasla transición. Aquelmomento vivido lo merecía, el momento que vivimos lo está exigiendo.

Nos hemos quedado afónicos solicitando este gran acuerdo, sin que nadie haya recogido el guante o haya dado acuse de recibo dela iniciativa. Esmás, hemos recibido como única respuesta del Gobierno español, la adopción de medidas unilaterales sustentadas en su mayoría absoluta parlamentaria. Y, por qué no decirlo, hemos recibido el rechazo implícito del principal partido dela oposición. Un partido silente en este caso.

Persevero en el intento. Lo hago porque soy consciente de que nuestra propuesta se ajusta a un deseo latente dela sociedad. Trato de enfocar los problemas en positivo, y en la crítica social a la clase política, veo en realidad un reproche a nuestra incapacidad para el diálogo y el acuerdo, en un momento en el que su necesidad es evidente para todos.

Persevero por lo tanto. Mi voluntad, la voluntad del PNV, es acordar las bases sobre las que afrontar las consecuencias políticas y económicas de esta crisis. Acordar juntos para actuar juntos. Acordar para convivir, para entendernos. Para cerrar problemas que, si no afrontamos, terminarán enquistándose.

Señoras y señores.

El apoyo en las próximas elecciones vascas al PNV será el apoyo a intentar salir de la crisis, gobernar con rigor, crecer, crear empleo.

El apoyo a trabajar por la Paz definitiva y la convivencia.

Significará apostar por más autogobierno en Euskadi.

Será un apoyo al trabajo, el acuerdo y el entendimiento, porque somos conscientes de la necesidad de fortalecer la Convivencia y la Concordia tras décadas de amenazas, odio y terror.

Esa es la lectura que haremos desde el PNV.

Se lo garantizo.

Como se dice en mi lengua, “hitza ematen dut”."

                                                                                        Iñigo URKULLU RENTERÍA
                                                                         Presidente del Euskadi Buru Batzar
                                                                    Candidato a Lehendakari por EAJ-PNV



Y lo será, Lehendakari digo. Y digo más: va ser un Lehendakari excepcional. Al tiempo...

sábado, 28 de julio de 2012

Erkoreka dixit. Sólo era una pose, la de Lopez digo...

SOLO ERA UNA POSE










"Si alguien abrigaba aún alguna duda, ya puede ir disipándola. Después de lo sucedido en estos últimos días, es evidente que, cuando Patxi López compareció con gesto solemne ante los medios de comunicación, para hacer saber a los ciudadanos que estaba en radical desacuerdo con el último paquete de recortes sociales que ha impuesto el Gobierno de Rajoy y que iba a hacer todo lo que estuviera al alcance de su mano para impedir que tuviera incidencia en Euskadi, se encontraba, en realidad, adoptando una pose electoral. Se trataba de hacer creer a los ciudadanos que pueden encontrar en él un  rompeolas sólido e indeleble, dispuesto a poner freno al violento tsunamique el Ejecutivo del PP ha puesto en marcha contra el Estado del bienestar y el autogobierno vasco.
La admisión a trámite del conflicto de competencia planteado por el Gobierno central contra el Decreto del Gobierno vasco que pretendía inaplicar en Euskadi el copago farmacéutico impuesto por el Ejecutivo de Rajoy para todo el Estado español, ha llevado consigo la suspensión del citado Decreto, que deja así de surtir efectos jurídicos hasta el momento en que el Tribunal Constitucional dictamine lo contraria. De manera que todas las ínfulas que se había dado Patxi López han quedado reducidas a la nada. El Decreto fue aprobado el 26 de junio y, un mes después se encuentra suspendido. No hacía falta ser un jurista muy avezado para suponer que iba a ocurrir lo que finalmente ha sucedido. Y estoy absolutamente seguro de que los servicios jurídicos del Gobierno vasco, advirtieron oportunamente a Patxi López sobre lo que previsiblemente iba a acontecer. Pero lo que a Patxi López le interesaba era la pose: “Yo soy el rompeolas que pondrá freno al tsunami desplegado por Rajoy contra el Estado del bienestar y el autogobierno vasco”. Y fascinado por el empeño, pasó por alto la advertencia de los letrados con la obsesión de obtener su minuto de gloria ante las cámaras de televisión. Pero todo ha quedado en nada. El suflé se ha desinflado en un mes.
Siempre me ha llamado la atención el furor impugnatorio que prendió en Patxi López en el momento mismo en el que Zapatero -su jefe- abandonó La Moncloa. Hasta entonces, nunca sintió la necesidad de llevar ante el Tribunal Constitucional las iniciativas del Gobierno central. ¿Por qué no lo hizo? A mi juicio caben dos hipótesis: a) que Basagoiti, de inveterada impronta centralista, no le permitía pleitear contra los poderes centrales del Estado por cuestiones competenciales; ¡hasta ahí podíamos llegar!, y b) que a López no le parecía pertinente enfrentarse a sus superiores de Madrid por un quítame allá esas pajas. Era preferible no incomodarse con Ferraz que defender esta o aquella competencia de Euskadi.
Es posible que algún alma cándida conteste a mi planteamiento, considerando la posibilidad de una tercera opción: que el Gobierno de Zapatero nunca impulsó una sola iniciativa que vulnerase las competencias autonómicas. Pero esta hipótesis ha de ser descartada de modo radical. No es defendible. Basta con repasar los recursos que otras comunidades autónomas gobernadas por socialistas interpusieron, en defensa de sus respectivas competencias, contra las normas y actos impulsados por el Gobierno de Zapatero.
Veámoslo con más detenimiento.
Patxi López y Zapatero han coincidido como gobernantes -aquél en Ajuria Enea y éste en La Moncloa-, entre mayo de 2009 y diciembre de 2011. Dos años y medio, largos. Durante ese período, el Gobierno vasco no interpuso un solo recurso contra las normas y actos promovidos por el Gobierno de Zapatero. Pero héte aquí que, otro presidente socialista -Josep Montilla, que encabezó la Generalitat de Catalunya hasta diciembre de 2010- interpuso, durante el lapso temporal en el que coincidió con López y Zapatero al frente de sus respectivas instituciones, nueve recursos. Sí, han leído bien: nueve. Donde López no veía -o no quería ver- vulneración alguna de los poderes atribuidos a Euskadi por el Estatuto de Gernika, Montilla, socialista como él, apreció hasta nueve casos de posible invasión de las competencias catalanas. Algunos de ellos, en relación con normas tan importantes como el Real Decreto-Ley 9/2009, de 26 de junio, sobre reestructuración bancaria y reforzamiento de los recursos propios de las entidades de crédito que, dicho sea de paso, fue impugnado, también, por la comunidad autónoma de Extremadura, que en ese momento estaba presidida por otro militante del PSOE.
Como se ve, el interés de Patxi López por la defensa del autogobierno vasco es muy reciente. Se remonta, como máximo, a la fecha en la que se produjo el relevo de Zapatero en La Moncloa. Hasta entonces, como he dicho, mientras otros presidentes autonómicos de filiación socialista defendían las competencias de sus respectivas comunidades impugnando, sin reparo, las normas y actos dictados por el Gobierno central, Patxi López se mantuvo con los brazos cruzados sin emprender una sola acción impugnatoria. Prefirió tener la fiesta en paz con sus superiores de Madrid que salvaguardar el autogobierno vasco.
Ahora ha anunciado la presentación de un recurso de inconstitucionalidad contra el Real Decreto-Ley 20/2012; el que priva de la paga de navidad a los funcionarios, incrementa el IVA y recorta la prestación por desempleo. Es otra pose electoral. Valga recordar que no impugnó el famoso Real Decreto-Ley de Zapatero que inauguró la triste etapa de los recortes, reduciendo el sueldo de los funcionarios y congelando las pensiones. ¿Significa esto que no llegará a presentar el recurso que ha anunciado contra el último decretazo de Rajoy? En absoluto. Seguro que lo hace. Y con fanfarria mediática, por supuesto. Lo que no dirá es que dejó sin impugnar el recorte de Zapatero de 2010. Y tampoco dirá -aunque sus asesores le alertarán sobre ello- que su recurso tendrá pocas posibilidades de prosperar, por la jurisprudencia de sesgo centralista que el Tribunal Constitucional ha ido sentando durante años, con la decisiva contribución de los magistrados que el PSOE -su partido- ha propuesto para formar parte del mismo."
                                                                                                                      JOSU ERKOREKA 
                                                                                     Publicado en su Blog - 26//07/2012                                                                                                                                                    

miércoles, 4 de enero de 2012

Una carta de antiguo, una reflexión. J M Bujandarekin bat egiten dut.

LA VIRTUD DEL DEBER CUMPLIDO O LOS CONVERSOS A LA COLA                                   

Alfredo Espinosa nació en Bilbao en septiembre de 1903 y murió fusilado por los fascistas en Vitoria en junio de 1937. Estudió medicina en Madrid y participó con grupos estudiantiles opuestos a Alfonso XIII y a la dictadura de Primo de Rivera. Finalizados sus estudios volvió a Bilbao como responsable de radiología del Hospital de Basurto y concejal por la Conjunción Republicana, miembro de la Comisión Gestora de la Diputación y en la Guerra Civil Comisario de Comunicaciones. Con la aprobación del Estatuto de Autonomía se integró en el Gobierno Vasco, presidido por José Antonio Agirre, como Consejero de Sanidad. Durante el breve periodo de su mandato y a pesar del reducido territorio sobre el que ejercía su administración se esforzó en mejorar las condiciones de la población, se hizo cargo de la Cruz Roja, promovió la higiene rural y organizó la asistencia social a los hijos de milicianos fallecidos. Impulsó la creación de una facultad de Medicina en la Universidad de Bilbao y se significó en la prevención de la represión arbitraria. En junio de 1937, cuando viajaba en avión desde Toulouse hacia Santander, donde se habían retirado los restos del Ejército Vasco, el aparato aterrizó en la playa de Zarauz por traición de su piloto. Los fascistas lo detuvieron, trasladaron a Vitoria, juzgado sumariamente, condenado a muerte por "adhesión a la rebelión", y fusilado el 24 de junio con tiempo justo para escribir esta memorable carta a su lehendakari Agirre:


Evaristo Espinosa Orive
"Mi querido amigo y compañero. Me dirijo a ti momentos antes de ser ejecutado en la prisión de Vitoria. Como sabrás, caímos prisioneros en la plaza de Zarauz por avería del avión o traición del piloto Yanguas. He sido juzgado y condenado a muerte y hoy, dentro de dos horas, será cumplida la sentencia. Como verás, tengo el pulso firme y no me asusta la muerte pero he pasado unos días tremendamente amargos en espera de ser ejecutado, con la terrible inquietud de esperar el minuto en que había de morir. Quiero dirigirte un ruego antes de que vuelva al seno de la tierra, y es el siguiente: cuando condenen los tribunales a alguno a muerte (…) hacerlo por el indulto pues piensa en que pueda tener madre o esposa e hijos y la terrible condena siempre la sufrirá terrible momentos; pídeles tú a mis compañeros en mi nombre lo que yo te pido, y os suplico no ejerzáis represalias con los presos que ahí tenéis, pues bastante han sufrido como sufro yo.

El que no esté procesado en estos momentos ponerlo en libertad sin que esto quiera decir que no estén vigilados. Dile a nuestro Pueblo que un consejero del Gobierno muero como un valiente y que gustoso ofrenda su vida por la libertad del mismo. Diles, asimismo, que pienso en todos ellos con toda mi alma y que muero por nada deshonroso, sino todo lo contrario, por defender unas libertades y sus conquistas legítimamente ganadas en tantos años de lucha; que mi muerte sirva de ejemplo y de algo útil en esta lucha cruel y horrible. Mi mujer y mis hijos están en Biarritz, rue Bon Ami nº… (…). Yo te ruego que la paga que recibía como consejero la cobren ellos y si el triunfo es nuestro no los abandonéis sino que de tu gran corazón espero sepáis atenderlos lo mejor posible pues no tienen más amparo que yo. Así mismo, dejéis salir de España para dirigirse a Francia a mi padre (…). A todos mis compañeros de gobierno un abrazo muy fuerte, abrazo de amigo y de hermano de lucha y sacrificio en esta guerra terrible y cruel. "Mis pobres hijos, háblales, cuando sean mayores, de su padre y diles que les he querido con toda mi alma y que sigan mi ejemplo, que quieran a su Pueblo como yo le quise y si puedes consolar a mi pobre mujer, tu que tienes talento hazlo, pues pensando en ella, se desgarra mi alma. Ayer creo que fusilaron a Lauaxeta, otro mártir más. Hay muchos condenados a muerte, hacer posible el canje de todos ellos pues la vida en esas condiciones es terrible y cuanto paguéis por mitigar sus dolores será poco pues todos ellos sufren lo mismo que he sufrido yo (…). Termino pues, falta muy poco tiempo para la ejecución. Háblales a todos de la virtud del deber cumplido y diles que es preferible la muerte a traicionar las virtudes y el alma. Te repito lo de mis hijos y lo de mi mujer: no los abandonéis, por Dios te lo pido. Nada más, querido amigo y siempre presidente, un abrazo muy fuerte y Gora Euskadi! y ¡Viva la República! Cuando la historia nos juzgue a todos sabrán que nosotros hicimos lo indecible por evitar la muerte a los presos y por conservar el respeto absoluto a toda idea por opuesta que fuera a la nuestra. Te abraza hasta siempre, Alfredo Espinosa".

Bien. Quisiera dedicar esta carta a quienes por cobardía o fanatismo han callado y justificado a ETA. Espero que llegue el día en que los que han ordenado, obedecido, entendido y mirado a otro lado se avergüencen. Afirmo que quienes han asesinado, callado o justificado han sido obstáculo para el progreso de Euskadi. ETA no ha servido para nada, solo sufrimiento, desgracia y rencor, una tragedia. Ha sido freno a la causa nacional vasca y excusa para quienes se han empeñado en denostar el derecho de Euskadi a decidir su futuro, un drama para el nacionalismo vasco, su peor tarjeta de presentación. Y los suyos deberían haber sabido hace tiempo que solo se puede de ser leal al presente traicionando al pasado, y que esa traición es más difícil y requiere más coraje que la propia lealtad, porque a veces, esa supuesta lealtad al pasado es una tapada forma de cobardía y traición al presente. Pero gato por liebre no, camuflaje tampoco al patético balance de decenas de años de asesinatos y estupideces sin límites. No al celofán que intente disimular una literatura que se desmorona y un recorrido que ha llenado Euskadi de estrategia inútil y ética cruel. Es inapelable la derrota de la sinrazón fanática de un inmenso y sangriento error. Y algo debe de quedar claro, la democracia, la sociedad vasca, Euskadi, la ética, la convivencia y la política, no le debe absolutamente nada a ETA ni a su mundo. Son ellos quienes nos deben todo, y ese todo es lo único que pueden ofrecer, el adiós a la razón de las armas y el abrazo a las armas de la razón. Si es preciso, que lo es, mirar al futuro, miraremos al futuro. Si es preciso, que lo es, apostar por tiempos mejores, apostaremos. Si son necesarias voluntades proactivas, que lo son, para reencontrar en sí misma a la sociedad vasca, apostaremos vitalmente por ese nuevo escenario. Pero lecciones de democracia y de ética ninguna. Treinta años perdidos, mil presos y mil asesinados, fractura, rencor y dolor. Como dijo aquél, los conversos a la cola.

Dicho esto, parafraseo al lehendakari José Antonio Ardanza en su libro "Pasión por Euskadi" y hago mías sus reflexiones de la pag. 474 cuando afirma que: "Hoy vivimos un nuevo tiempo de esperanza. Todo parece indicar que, esta vez sí, nos encontramos a las puertas de un escenario en el que la violencia puede cesar definitivamente y en el que la izquierda abertzale, tantas décadas resignada a vivir sometida a las decisiones de ETA, ha apostado por el uso exclusivo de las vías democráticas y ha abandonado de forma unilateral y sin condiciones la justificación del recurso a la violencia para el logro de sus objetivos políticos. Soy partidario de aprovechar este tiempo y de adoptar con valentía decisiones políticas que ayuden a fortalecer las expectativas que han surgido. Creo en la sinceridad de la iniciativa política que la izquierda abertzale ha planteado y creo que las instituciones del Estado deben de responder con su legalización, que permitiría la definitiva incorporación de todo ese mundo a las instituciones democráticas que durante décadas tanto han denostado y despreciado mientras nos acusaban de vendidos y traidores a los demás. No postulo hacer borrón y cuenta nueva. Confío en que la justicia actúe, sean aclarados cuantos crímenes aún no hayan sido esclarecidos y que todas las víctimas vean reconocidos sus derechos. Pero no creo en un final con vencedores y vencidos. Debemos crear las condiciones para que la página que ha manchado de sangre y la historia de nuestros últimos cincuenta años no se perpetúe. Esto exige medidas políticas valientes que resuelvan, en plazos razonables, las consecuencias que el uso de la violencia ha causado. Sería un buen momento además para que los fantasmas de la guerra civil española sean enterrados y se abra en España una voluntad de reconciliación que, transcurridos ya un período suficiente desde la muerte del dictador, aún no se ha alcanzado".

Termino ya, un emocionado y obligado homenaje a Alfredo Espinosa y a su legado, fiel reflejo de su generosidad y talla ética, política y humana. Lección vital. Recordatorio eterno.

                                                                                               José Manuel BUJANDA  ARIZMENDI
                                                                              Noticias de Gipuzkoa -4 de enero 2012-