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sábado, 27 de octubre de 2012

El peso de la fiabilidad. Erkoreka, dixit.




















El pasado mes de agosto se conmemoró el centenario de aquella virulenta galerna veraniega que azotó sin piedad la costa cantábrica, provocando la muerte de 143 arrantzales vascos. Los testimonios que prestaron los supervivientes de la tragedia ponen de manifiesto que, cuando arreció el temporal y el peligro de naufragar comenzó a hacerse verosímil, todos los pescadores envueltos en la tempestad recordaron desesperadamente la importancia que revestía embarcar en lanchas sólidas, seguras y fiables, capaces de afrontar con un mínimo de garantía las inclemencias del tiempo.

La imagen me vino a la memoria el pasado domingo, cuando vi que el escrutinio apuntaba de manera irreversible hacia el triunfo del Partido Nacionalista Vasco. Pensé que, como los pescadores vascos que en agosto de 1912 se vieron sorprendidos por la galerna, una buena parte de los ciudadanos vascos han creído que la borrasca económica, financiera e institucional que asedia a toda Europa, amenazando con llevarse por delante los logros sociales trabajosamente afianzados a lo largo de décadas, aconseja confiar en el PNV, que constituye la nave más sólida, segura y fiable de entre las que hoy componen la oferta electoral vasca.

Estoy convencido de que, ante el incierto panorama que ofrecen los tiempos, el fondo de comercio que acumula la formación jeltzale tras años de actuación eficaz, diligente y responsable en defensa del autogobierno vasco y de los intereses y aspiraciones de los ciudadanos de Euskadi, ha sido decisivo para que muchos ciudadanos optasen por la candidatura de Iñigo Urkullu, que encarna a la perfección los valores que identifican al PNV. Como diría más de un veterano, se ha hecho notar "el peso de la galleta"; la impronta histórica de una formación política arraigada en Euskadi y comprometida con su libertad y su autogobierno, que siempre ha estado en su puesto y nunca ha defraudado al pueblo vasco en los momentos decisivos.

Durante esta semana, se han hecho todo tipo de valoraciones sobre el resultado que arrojaron las urnas el 21-O. Y no son pocos los que han insistido en la idea de que, en esta ocasión, el PNV ha recibido prestados votos ajenos. Todos ellos -claro está- completaban su apreciación con una o varias recomendaciones desinteresadas sobre lo que el PNV debería hacer o evitar a lo largo de la legislatura para no defraudar el deseo de los que le han prestado sus votos. Y todos, además, creían que lo que el PNV debería hacer o evitar era, exactamente, lo que cada uno de ellos consideraba necesario hacer o evitar.

Nunca me ha parecido correcto que las siglas partidarias pretendan patrimonializar los sufragios. El voto nunca es de éste o de aquél partido; no pertenece a nadie más que al ciudadano que lo emite. De tal manera que los partidos políticos no pueden computar como propios ni tan siquiera los que sus militantes depositan en las urnas. Desde esta perspectiva, se puede decir que todos los votos que reciben los partidos son prestados. Todos. Prestados por los ciudadanos en base a la confianza que el partido receptor les inspira en cada concreta convocatoria electoral de cara a afrontar los desafíos colectivos que en ese momento consideran esenciales.

Los votos que los ciudadanos prestaron al PNV el pasado domingo perseguían, sobre todo, confiar el Gobierno de Euskadi a la formación política que mayor fiabilidad les ofrece para navegar en los procelosos mares de la crisis. Sus emisores, por tanto, sólo le piden que siga siendo fiel a la trayectoria política que ha alimentado ese fondo de fiabilidad que les ha llevado a confiar en él. Si lo hace, no defraudará a los ciudadanos que le han prestado su voto porque las turbulencias de la coyuntura han convertido el acto de votar en algo muy prosaico. En un acto que no busca poesía emocional, ni aventuras fascinantes, sino soluciones efectivas a los problemas reales. O, cuando menos, un compromiso firme para procurar su búsqueda.

Esta semana, los diputados del grupo parlamentario vasco hemos recibido numerosas felicitaciones de los periodistas y diputados del Congreso. A los populares -cortesía obliga- les hemos correspondido por el triunfo obtenido en Galicia, que es, para ellos, como una bolsa de oxígeno. A los socialistas, por el contrario, no hemos podido darles la enhorabuena. Lo hubieran interpretado, y con razón, como una burla sarcástica.

Eso sí, al igual que los comentaristas de salón, muchos de los que nos felicitaban tenían una recomendación sobre lo que el PNV debe hacer o evitar en esta legislatura que comienza. Y no voy a ocultar que la mayoría de nuestros interlocutores dejaban entrever un temor cerval a la hipótesis de una entente nacionalista vasca que, por decirlo con sus propias palabras, imponga en Euskadi una "deriva soberanista". Temen algo equivalente, pero en sentido contrario, a lo que el PSOE y el PP hicieron en 2009, cuando acordaron aupar a Patxi López a Ajuria Enea con el propósito de iniciar una deriva españolista radical. Un diputado socialista auguraba, más concretamente, que los jeltzales acabaríamos siendo arrastrados -la frase es literal- por "la presión radical de EH-Bildu". No deja de tener gracia que en Madrid vean indicios de radicalidad donde en Euskadi no hemos percibido más que un esfuerzo ímprobo por aparentar moderación, en el discurso, en las formas y hasta en el talante de la candidata. Le he hecho ver a mi interlocutor que su vaticinio está equivocado. Lo que hasta ahora se ha visto es todo lo contrario: que es EH-Bildu la que se aproxima al PNV cuando reivindica figuras y trayectorias políticas como las de José Antonio Agirre, que siempre han sido tenidas como arquetípicas de la formación jeltzale.
Es cierto que la pulsión chavista que anida en el seno de la izquierda abertzale puede aflorar en cualquier momento. Pero, francamente, no veo al PNV arrastrado por gentes que asumen sin rubor que sus políticas económicas pueden empujar a las empresas a "hacer las maletas", pero sostienen que ese es "un riesgo que hay que correr" (Laura Mintegi dixit).

He propuesto al diputado socialista apostar conmigo, doble contra sencillo, a que en la legislatura que comienza ellos van a pactar más veces con la izquierda abertzale que nosotros. Se ha reído con displicencia pero, obviamente, no ha aceptado la apuesta. Su actitud ha sido muy significativa. No quería apostar. Sin embargo, me ha interpelado: "¿En qué te basas para defender semejante tesis?". Iba a responderle aludiendo a la tan precipitada como sospechosa adjudicación de ocho frecuencias de radio que el Gobierno de López ha llevado a cabo en los últimos minutos de la legislatura a favor de una empresa de la izquierda abertzale recién constituida, pero justo en ese momento saltaba en los teletipos la noticia que daba cuenta del acuerdo que ambas formaciones alcanzaron el martes en el Consejo Vasco de Finanzas.

Ya no era necesario que respondiera. Todo estaba dicho.
              Josu ERKOREKA GERVASIO
                   Portavoz del Grupo Vasco en el Congreso de los Diputados
                              Publicado en diarios del Grupo Noticias -27/10/2012-


viernes, 21 de septiembre de 2012

Patxi López. Y cómo el espejo se rajó de parte a parte...

AGUR PATXI


















"Patxi López viene repitiendo en los actos preelectorales de las últimas semanas, que se presenta a estos comicios 'para ganar'. Sin embargo, todo lo que está haciendo el Gobierno que preside en esta última fase de la legislatura, parece concebido por alguien que da por seguro que va a perder. El que trabaja para ganar y confía realmente en la posibilidad de hacerlo, no pone en marcha una devastadora política de tierra quemada. Antes al contrario, procura salvar de la ruina los efectos y herramientas que le resultarán necesarias para seguir trabajando en el futuro. Sólo quien lo da todo por perdido y no siente la más mínima preocupación por lo que pueda suceder tras su derrota, se dedica a dinamitar lo construido para reducirlo a escombro y dificultar, así, la tarea del que venga por detrás. Los milicianos de extrema izquierda que, durante la guerra civil, incendiaron Irún, devastaron Eibar y barrenaron la Universidad de Deusto, no lo hicieron “para ganar”, sino porque sabían que iban a perder y les importaba una higa lo que pudiera ocurrir tras ellos.

Algo de esto sucede, como decía, con la gestión de las finanzas públicas que el gabinete de López está llevando a cabo en este momento crepuscular de su mandato. Que no parece la de alguien que aspira a “ganar”, sino la de alguien que da por descontada su derrota. Y me explico.

Desde el PNV hemos hemos denunciado en numerosas ocasiones que el Ejecutivo de López está inmerso en la irresponsable dinámica de adquirir, ahora que termina la legislatura, compromisos económicos de gran envergadura, con el único objetivo de lastrar financieramente al Gobierno que salga de las urnas el 21-o y endosar, así, a sus responsables, la carga de adoptar una serie de decisiones que deberían ser implementadas sin más demora. Pero como hay gente que no conoce los entresijos de la Administración pública ni está familiarizada con sus técnicas y procedimientos de trabajo, son muchos los que no alcanzan a comprender en qué consiste exactamente nuestra denuncia. Por eso me he decidido a poner un ejemplo concreto. Concreto y -me interesa mucho destacarlo- real. Porque lo que a continuación refiero no es una fabulación, sino un caso extraído de la realidad, que no resulta difícil documentar en todos sus detalles.

Todos los años, al inicio del curso escolar, el departamento de educación del gobierno vasco publica una orden por la que se convocan becas y ayudas al estudio para la escolarización de estudiantes de niveles no universitarios. Según el modelo de los últimos años, la convocatoria atiende, con diferentes baremos, los gastos derivados de la enseñanza en sí misma, el desplazamiento, la residencia, el material escolar y el comedor. La suma total que el gobierno vasco destina a financiar este programa de becas ronda, grosso modo, los 50 millones de euros. Hace dos años, fue de 53.758.737 euros. El año pasado ascendió a 53.040.000 euros; un cantidad ligeramente inferior a la del año precedente. Y este año, se repite la cifra. 

Como la convocatoria suele referirse a un curso académico que da comienzo en el mes de septiembre de un año y finaliza en junio del año siguiente, es habitual que la orden especifique cuál es el presupuesto que va a financiar cada beca o ayuda, porque los presupuestos se aprueban para un año natural. La orden de 2010, por ejemplo, establecía que de los 53.757.737 de euros que se iban a destinar a becas, 26,2 millones -aproximadamente la mitad- se iban a financiar con cargo al presupuesto de 2010 y los 27,5 millones restantes con cargo al presupuesto de 2011. La orden de 2011 establecía un reparto parecido: de los 53.040.000 millones destinados a ese fin, 26 millones iban a salir del presupuesto de 2011 y los 27 millones restantes del presupuesto de 2012.


Este año, sin embargo, todo cambia. Es normal. Patxi lópez acaba su mandato. Y aunque dice que se presenta a las elecciones “para ganar”, todo parece indicar que no. Porque su empeño en gastárselo todo y dejar la caja llena de facturas para que apechugue el siguiente, pone de manifiesto que, diga lo que diga en los mítines, no está en la idea de continuar. Este año, como ya he señalado, la convocatoria de becas y ayudas al estudio asciende a una suma de 53.04o.000 euros. Pero, muy contrariamente a lo que ha venido sucediendo hasta ahora, el presupuesto de 2012 no soportará la mitad del costo total de las becas, sino un exigüo 10%. Dicho en cifras absolutas, 4.595.881 euros. El resto, es decir, el grueso del montante, nada menos que 48.444.119 euros, se pagará con cargo al presupuesto del año que viene.

No es pequeño, como se ve, el mochuelo que Patxi endosa al que venga por detrás. En vez de asumir la mitad de la suma total a la que asciende el programa de becas, como ha venido siendo habitual en los años precedentes, se hace cargo de un insignificante 1o%, y que sea el siguiente el que apechugue con el resto.

La estratagema es de un cinismo apabullante. Por un lado se jacta, con ensayada afectación, de no estar dispuesto a aplicar un sólo recorte a los servicios públicos y las políticas sociales, y por el otro, reduce drásticamente los fondos disponibles para becas y ayudas al estudio aunque, eso sí, trampeando cuidadosamente la convocatoria de manera que parezca, a todos los efectos, que el recorte lo hace efectivo el siguiente, no él. Si tan sólo se tratase de un pulso entre partidos políticos y aspirantes a gobernar en Euskadi, el tema sería grave, pero hasta cierto punto comprensible. El problema es que, además, se juega irresponsablemente con los planes de centros educativos, públicos y de iniciativa social y con la suerte de miles de estudiantes jóvenes y sus respectivas familias en un ámbito -el educativo- que constituye, sin duda, un pilar fundamental del Estado del bienestar.

Es evidente, pues, que Patxi no se presenta “para ganar”. La tierra quemada que está dejando tras de sí pone de manifiesto que, en realidad, no sólo lo da todo por perdido, sino que, además, le importa más bien poco el daño que su actitud destructiva pueda irrogar al Estado del bienestar y a los sectores más débiles de la sociedad. Agur, Patxi."
                      
                                                                                                                                             Josu ERKOREKA
                                                                                           Publicado en su BLOG el 17 de septiembre 2012


lunes, 17 de septiembre de 2012

Desayuno-informativo del Fórum Europa-Tribuna Euskadi, en Bilbo. Urkullu. Hoy.




Egunon denoi.
Me van a permitir comenzar mi intervención con un sentido recuerdo personal para Anabella Domínguez, esposa deIñaki Azkuna, fallecida este pasado viernes.
No quiero hacer distingos con nadie, pero me quiero hacer eco del gran número de muestras de condolencia que se están queriendo trasladar al Alcalde de Bilbao.
Muestras de afecto y apoyo a las que sumamos también, estoy seguro, las de quienes hoy compartimos este encuentro.
Azkuna Alkatea, Iñaki laguna, jaso gu guztion besarkadarik beroena.

Orain bai, eskerik asko Nueva Economía Fórum-eko antolatzaileei aukera paregabe hau eskaintzeagatik.

Euskadiren etorkizuna markatuko duten Hauteskunde batzuen aurrean gaude.
Guretzako aukera bat da gure ideiak eta proposamenak Tribuna Euskadi honetan aurkeztu eta konpartitu ahal izatea.

La crisis, la situación económica, el desempleo son, sin duda, la gran preocupación social de estos momentos y el elemento que centra gran parte de la actividad política y de la vida pública. Si esto último es importante, más importante, insisto, es que la crisis y el desempleo es la preocupación central de las familias, de las empresas, de toda nuestra vida social.
Ustedes, sin duda, quieren conocer mi visión del momento económico que vivimos. Esperan mi respuesta política a esta situación como candidato a Lehendakari por el Partido Nacionalista Vasco.
Lo haré en unos minutos, pero, antes, me van a permitir comenzar por apuntar el contexto socio-político en el que se van a celebrar estas Elecciones del 21 de octubre.

Quiero comenzar por una constatación fundamental.
Vamos a vivir las primeras elecciones en el deseado escenario de ausencia definitiva de la violencia terrorista.
Un escenario desconocido para todas-todos nosotros.
La declaración de cese definitivo de la actividad armada por parte de ETA, la consiguiente ausencia de violencia, constituye junto con la crisis, el elemento más determinante del contexto en que se van a celebrar estos comicios.

Llevamos meses de alivio personal y colectivo, de esperanza.
Esto es lo más importante de todo.
Hoy hay personas que no temen por su vida.
Han recuperado gran parte de su libertad y de su intimidad.
Aunque no haya una paz definitiva, miles y miles de personas están disfrutando de una mayor paz personal. Algunas con temores, con miedos. Muchas con secuelas. Todas con duros recuerdos. Pero sin el miedo diario a que mañana ETA pueda atentar contra ellas.

Desde luego, nos quedan las víctimas. Ellas han sufrido en sus propias carnes la violencia.
Nos quedan los familiares de las víctimas. Personas que no podrán borrar nunca lo que la violencia les ha hecho. Que nunca podrán recuperar maridos o mujeres, padres o madres, hijos o hijas, amigos, compañeros...
Nos quedan las consecuencias de décadas de fanatismo que tendremos que saber reparar y superar.
Lo conseguiremos, porque ahora vivimos este tiempo de alivio personal y colectivo, de esperanza.
Vivimos el tiempo que todos queremos vivir. 
Bastantes de ustedes saben a qué me refiero, se han visto amenazados, han perdido compañeros, y han vivido la presión dela violencia. Yen esas condiciones han apostado por vivir y trabajar por este país, por Euskadi.

Primera idea, pues,la Paz es patrimonio colectivo de todas y todos.
Llegar hasta aquí ha costado muchos años de sacrificio y esfuerzo.
Queda por delante mucho trabajo durante mucho tiempo.
La Paz ni puede ni debe ser utilizada para enfrentar a unos contra otros.

La ausencia de violencia supone abrir un camino por el que transitar hacia la convivencia social y la normalización política.
Queda mucho por hacer hasta alcanzar la necesaria convivencia política y social. Estamos en el buen camino y tenemos determinación para transitarlo.

Mi compromiso personal, no el de hoy, sino el que he intentado aplicar siempre en mi trayectoria política, es la discreción y la lealtad.
Esta es la única línea en la que creo para avanzar en el diálogo y el acuerdo, para alcanzar la convivencia y la concordia.
Nuestro compromiso político es seguir ejerciendo de “motor de inducción” para que el movimiento emprendido no se detenga.
Cada paso que demos, por pequeño que sea, hará más irreversible el camino dela Paz.
Avanzar hacia la paz desde la memoria, la verdad, la justicia y la generosidad. Memoria. Verdad.Justicia. Generosidad.

Paz y participación política plena, dos necesidades que teníamos hace tan solo unos meses y que hoy son una realidad.
La celebración de Elecciones sin exclusiones era esencial para avanzar en la normalización y la convivencia política.
Las Elecciones del 21 de octubre serán las primeras Elecciones en ausencia definitiva de violencia terrorista y con participación democrática plena.
Es la respuesta a una aspiración colectiva de la ciudadanía vasca que se ve satisfecha.
El Parlamento Vascoserá la expresión democrática y fiel de la sociedad vasca.
La expresión libre y plena de nuestra soberanía, la de las-los ciudadanos de la CAV-Euskadi. 

Es este contexto, un nuevo ParlamentoVasco que reflejará la voluntad democrática de los vascos, el escenario imprescindible para poder hablar del futuro de Euskadi. Futuro económico, social, y político.
Mi compromiso es impulsar un proyecto compartido para este país. Es en la institución parlamentaria en la que hay que debatir y acordar un marco de entendimiento entre vascos y un marco político para Euskadi.
Creo que todos somos concientes de la pluralidad de Euskadi y desde ese reconocimiento debemos trabajar en ser más país, ser más Euskadi y seguir avanzando en un nuevo marco político.
En el proyecto Ados, el Partido Nacionalista Vasco expuso su modelo político basado en el entendimiento de posturas, en la concertación y en el trabajo político de los partidos parlamentarios. Consensos necesarios desde el convencimiento de que queremos aspirar a más como país. Más Euskadi conlleva más bienestar, más capacidad para afrontar los retos económicos de futuro, y supone más garantía de dar soporte a los servicios públicos que requiere la sociedad vasca.
“Podemos soñar si permanecemos despiertos. Con los pies en el suelo pero caminando".
EAJ-PNV va a tener los pies en el suelo, pero no parados.
Todas y todos hemos soñado con la Paz, pero difícilmente podíamos imaginar el contexto en el que llegaría. Y que llegara, por lo tanto, en este contexto de profunda crisis en que nos encontramos.
Crisis financiera, crisis económica. Crisis política y crisis institucional.

Una crisis de carácter global pero con especial repercusión en Europa y, más específicamente, en los Estados del sur, entre ellos España.
La crisis nos afecta también en Euskadi.
Con menos virulencia pero nos afecta.
También nos afectó menos el “boom” especulativo, el crecimiento rápido basado en la construcción.
En esos años, contemplábamos con una mezcla de estupefacción, sorpresa, y hasta envidia, algunos casos de vertiginoso despegue económico en nuestro entorno. Eran tiempos que alguien definió como de “milagro económico”.
Ahora lo contemplamos con una mezcla de alivio y satisfacción, por haber sabido mantener altas dosis de prudencia colectiva en Euskadi.

La crisis ha puesto de manifiesto la existencia de dos economías netamente diferenciadas.
La economía vasca tiene una base más sólida, está más diversificada, más abierta al exterior, ha apostado más por la inversión, la tecnología y la innovación.
Esto nos hace confiar en las posibilidades de una más rápida recuperación.

En cualquier caso la crisis nos afecta, nos preocupa y nos ocupa.
Recuerdo haber compartido en este Foro mi visión sobre la doble dimensión de la crisis que padecemos en Euskadi.
La primera dimensión es una economía sólida. Una economía de base industrial, posteriormente diversificada, exportadora, innovadora, que ha resistido, incluso ha crecido, en algunos ámbitos.

Esta economía que ha sostenido el País enfrenta ahora dos grandes retos:
- la necesidad de financiación para mantener la actividad empresarial, y
- la desaceleración general de Europa, principal mercado de muchas empresas vascas.
Pero hay otra dimensión económica en Euskadi. La economía que depende del consumo interno, la vinculada a los servicios de la Administración, el comercio, la que dependía de las ventas a España, que ha visto empeorar la situación desde que comparecí aquí por última vez. El IVA, la parálisis del consumo, el desempleo, la congelación salarial, la incertidumbre, están abocando a una situación prácticamente insostenible. Son miles y miles las pequeñas empresas, autónomos, y comerciantes que necesitan más que nunca de nuestro apoyo y, sobre todo, de políticas de crecimiento económico.

Siguiendo con el escenario económico, las Elecciones vascas se van a celebrar en un marco de relaciones laborales convulsas.
El paro creciente, la degradación de las condiciones de trabajo y el estancamiento de la negociación colectiva están en la base de esta convulsión.
Las Elecciones van a llegar en un “otoño caliente”, que arranca con la huelga general convocada para el día 26 de septiembre.
Hoy hay 160.000 desempleados en Euskadi, 70.000 más que hace tres años y medio.
Nos encontramos en lo que, de manera eufemística, se denomina crecimiento negativo. Son ya tres trimestres de recesión, estamos en depresión, como reconoce el propio Gobierno Vasco, por lo que la expectativa es que el paro siga creciendo todo este año.

Otro factor determinante es la situación de las cuentas de las Administraciones públicas.
Atenazadas por la deuda y por la reducción de ingresos como consecuencia de la crisis, el control del déficit se ha convertido en uno de los principales objetivos de todos los Gobiernos.
La deuda es más “cara”, los ingresos se reducen, la reducción del gasto público contrae el consumo.
Estamos envueltos en el “ciclo de la desesperación”.

No es necesario seguir con el diagnóstico. Imagino que, en realidad, ustedes se preguntan cómo pretendemos nosotros afrontar, y superar, esta situación.

En primer lugar, les voy a transmitir un convencimiento. Hoy estamos alojados en planteamientos maximalistas:

“La solución es subir impuestos”.
“Es ajustar el gasto”.
“Es reducir la Administración”.
“La solución son las reformas”.
“La solución es el crecimiento”.

Mi convencimiento es que las políticas adecuadas van a tener que incorporar todos los elementos para avanzar.
No hay “una solución”.
Solo actuando de forma multilateral podremos ser eficaces.

Nuestra propuesta es actuar en el sistema fiscal.
Eso sí, desde el convencimiento de que tenemos un buen sistema, que funciona.
Nuestra propuesta es ajustar el gasto y reducir la Administración.
Eso sí, desde el convencimiento de que hay servicios esenciales que se deben garantizar desde lo público.
Nuestra propuesta es modernizar la Administración para ser más eficaces.
Desde el convencimiento de que tendremos que cooperar y coordinarnos con todas las instituciones.

Precisamente la propuesta de reforma tributaria que hemos planteado, incorpora las claves de una necesaria actuación multilateral.
En atención a la relevancia de este tema, me van a permitir que me detenga unos minutos.

Desde hace meses, más de un año diría yo, estamos asistiendo a un falso debate tributario. Un debate que lo empaña todo y que está trasladando un clima de incertidumbre, innecesaria y perniciosa.
Todo lo contrario de lo que necesita la actual situación económica.

¿Por qué hablo de un falso debate?
Muy sencillo, porque en todo este tiempo NADIE, y recalco lo de NADIE, excepto el PNV, ha planteado en los foros que corresponde una propuesta concreta de reforma tributaria.
Los que han llevado el tema constantemente al debate público, no lo han llevado ni a las Juntas Generales de los Territorios, ni al Órgano de Coordinación Tributaria.
Tengan en cuenta que el Órgano de Coordinación Tributaria se reúne prácticamente una vez al mes.
En todo este tiempo ni una sola propuesta. Ni una.

Es más, hace ya tres años, en otoño de 2009, EAJ-PNV, PSE y Hamaikabat firmamos un Acuerdo para la Estabilidad Institucionaltanto en materia presupuestaria como de política fiscal, políticas públicas y sostenibilidad de los servicios sociales.
Concretamos la necesidad de una reflexión general sobre el mapa tributario. Este acuerdo provocó una única reunión de trabajo entre representantes del PSE y de EAJ-PNV. 
Una convocatoria y no más.
Después vinieron las estrategias de algunos antes y después de las elecciones municipales y forales. Sobre todo, después de vistos sus resultados aquí en Euskadi, y también en España.

Todo ha sido debate mediático. No ha habido propuestas escritas, no ha habido trabajo.
Un día nos hablaron del “recargo” en el IRPF.
Otro día, sacaron a la luz el “céntimo sanitario”. Luego dijeron que solo era “abrir un debate”.
Ahora, en pre-campaña, otro globo sonda: incrementar el marginal del IRPF para que quienes ganen más de 120.000 euros tributen al 60%.
Todo oral, nada escrito.

Hay que ser rigurosos y analizar cuál puede ser el resultado de lo que se propone. Porque son propuestas de alto impacto en titulares, y de bajo impacto en la fiscalidad y recaudación real.

Más ocurrencias:
Veinticuatro horas más tarde se anuncia que, para incentivar la actividad económica, sería bueno rebajar la tributación de las empresas con menos de 25 trabajadores del 24% al 18% en el impuesto de sociedades.

Hay que saber que hay empresas en Euskadi con una plantilla inferior a 25 trabajadores que ganan al año más de 800 millones de euros. Las hay.

¿Hay que rebajar el tipo efectivo también a estas empresas?

Creo que este debate se tiene que hacer con papeles, con trabajo, en los ámbitos establecidos para ello. Nosotros hemos estado dispuestos y seguiremos estándolo, pero siempre desde un punto de partida: estabilidad y certidumbre.
Las personas, las familias, las empresas, la economía en general necesita estabilidad y certidumbre. 

No se puede hablar de “eliminar la deducción de vivienda” cuando esta deducción afecta hoy en día a más de un tercio de los contribuyentes vascos.

¿Se quiere eliminar la deducción a todos los que hoy la aplican o sólo a los nuevos compradores de vivienda? ¿O a unos y otros? No hay respuesta.

Seamos rigurosos. Dejemos el debate público y trabajemos.
Me he propuesto hablar menos y hacer más.
En este terreno comenzaré, desde luego, por hablar menos y escribir más.

¿Es necesario revisar el sistema tributario?

La respuesta del Partido Nacionalista Vasco es sí.
Y esa respuesta está escrita y firmada desde hace tres años en el Acuerdo de Estabilidad citado.

Seguimos creyendo que es necesario revisar el sistema, y hacerlo en su integridad. Salvaguardando los tres principios a los que deben responder los tributos:

- Primero, la redistribución de la riqueza, esto es, la aplicación de una justa progresividad en relación a las rentas.
- Segundo, la incentivación de la actividad económica, esto es, la búsqueda y promoción de nuevas oportunidades para el crecimiento.
- Y, en tercer lugar, la mejora de la capacidad de recaudación de los recursos públicos, a fin de garantizar la sostenibilidad de los servicios esenciales para los ciudadanos.

Nuestro compromiso es claro y está firmado.
Proponemos una reforma global, con propuestas concretas a debatir y pactar en el ámbito institucional competente.

Lo hacemos desde el convencimiento pleno de que esta es la vía más eficaz, la única vía real, para generar actividad, recuperar el crecimiento y lograr que se comience a crear empleo en Euskadi.

Y a riesgo de extenderme les ofrezco algunas pinceladas más concretas sobre este tema. El contenido más desarrollado está recogido no solo en nuestro programa electoral, sino también en nuestra propuesta “Una nueva política económica para Euskadi”.

El sistema tributario que debemos perfilar debe asentar sólidos pilares que garanticen un óptimo equilibrio entre los ingresos y gastos públicos. Y, además, facilitar un escenario que propicie la reactivación de la economía, la generación de riqueza y la recuperación del empleo.

Para garantizar el logro de estas metas es imprescindible que los Territorios Históricos sean capaces de modular todas las figuras que integran sus sistemas tributarios, superando el vigente marco competencial derivado del Concierto Económico. Un marco que imposibilita la toma de decisiones de política fiscal en relación a ciertas materias, fundamentalmente las que afectan a la imposición indirecta.

Es por ello imprescindible acometer en primer lugar una reforma del Concierto Económico que pretenda, como objetivo primordial, la ampliación de las competencias de los Territorios Históricos ampliando sus capacidades. Tanto las de carácter general bien como particular, que impiden un planteamiento de reforma integral de sus sistemas fiscales. 
Estamos hablando de la incorporación de nuevas concertaciones y también de nuevas incorporaciones.

La crisis económica ha llevado a la recaudación de los ingresos a niveles de los obtenidos en 2006, sin que sea previsible en el corto plazo una recuperación notable de los ingresos tributarios. Esto hace necesario un análisis del papel que en la actualidad desempeña cada figura impositiva y de la medida en que está cumpliendo el que le corresponde

En este contexto, y en relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, resulta imprescindible reforzar los principios de equidad, progresividad, neutralidad, transparencia y simplificación, así como la consecución de un mayor equilibrio entre todos ellos.

Al objeto de reforzar dichos principios, se deben revisar la tarifa general y del ahorro, la vigencia de las exenciones, el tratamiento de la previsión social voluntaria y el régimen de deducciones.

Además, se hace necesario el establecimiento de medidas antifraude en el ámbito de las actividades económicas a fin de posibilitar su tributación conforme a la verdadera capacidad económica.

Por otra parte, en el contexto de globalización es necesaria una reforma en profundidad del Impuesto sobre Sociedades, introduciendo las medidas fiscales más avanzadas en materia de tributación empresarial, a fin de conseguir el fortalecimiento y la competitividad de nuestro tejido productivo, así como la generación de riqueza y la creación de empleo.

El nuevo impuesto debe mantener elementos clave de la actual regulación, tales como:
- la deducción por inversión en activos fijos corrientes nuevos,
- la de empleo
- el apoyo a la investigación, desarrollo e innovación y el medio ambiente.

Debemos, por contra, revisar y suprimir, en su caso, los regímenes especiales del impuesto y las deducciones que no cumplan los objetivos para los que fueron establecidas.

Además, debemos completar nuevas medidas dirigidas al fomento de la capitalización empresarial, a la internacionalización y la búsqueda de nuevos mercados exteriores, así como el desarrollo de la propiedad industrial, entre otras.

Finalmente, en relación con el resto de figuras de imposición directa, procede la regulación de un gravamen sobre los grandes patrimonios, complementado con una adecuada tributación de las donaciones. Hay que recordar que la actual regulación del Impuesto sobre Patrimonio y de la tributación de las donaciones se encuentra vigente solo para los ejercicios 2012 y 2013.

Sin olvidar la lucha contra el fraude fiscal.
Es necesaria la aprobación de un instrumento normativo que incluya una batería de medidas. Algunas de estas son: la revisión del actual sistema de sanciones, la ampliación y reforzamiento de los supuestos de responsabilidad solidaria y subsidiaria para garantizar en mayor medida el pago de la deuda tributaria, o el establecimiento de nuevas obligaciones de información que permitan detectar la existencia de niveles de renta superiores a los declarados, ampliando las mismas a determinados colectivos que hasta este momento están exonerados de ello.

Esa es nuestra propuesta tributaria planteada en nuestro programa electoral. Con todo, insisto, todo ello corresponde abordarlo en las Instituciones competentes, con el impulso de la coordinación necesaria.

Nuestro Programa es nuestro compromiso con Euskadi.
Hemos adquirido 171 compromisos y hemos definido 607 iniciativas.
El Compromiso Euskadi, mucho más que los temas tributarios, que hoy he querido presentar en esta Tribuna, tiene una visión global.
Estos son sus ejes principales:
• El compromiso de garantizar unos servicios públicos de calidad.
• El compromiso de regeneración económica, apoyo a la empresa, el comercio y la industria.
• El compromiso de recuperar la disciplina presupuestaria, de gestionar con rigor económico y eficiencia.
• El compromiso de aunar esfuerzos en los proyectos de infraestructuras e inversión pública.
• El compromiso de apoyar a las personas y ser solidarios en tiempos de crisis.
• Y también, el compromiso de construirla Paz, la convivencia, el acuerdo por un nuevo futuro político y la cohesión interna de Euskadi.

Durante las próximas semanas me van a escuchar mucho hablar de compromiso y de propuestas.
Yo me voy a comprometer.
Voy a comprometer a mi Partido.
Voy a comprometer a las personas que necesitamos para sacar Euskadi adelante.
Lo vamos a hacer porque creemos en este País. Porque hay futuro.

En el Partido Nacionalista Vasco tenemos la visión de hacia dónde hay que conducir el proyecto de Euskadi para su crecimiento.
Tenemos una visión fundamentada en la experiencia.
Contrastada por el éxito.
El éxito pasado no es garantía de éxito futuro. Pero la humildad, la dedicación, el trabajo conjunto, la imperiosa necesidad de consensos y acuerdos, ayuda.

Saben que hemos prometido dedicar un solo día a auditar y clarificar el pasado.
Tampoco vamos a inventar nada. Solo vamos a actualizar y relanzar lo que han sido las bases de nuestro crecimiento:
-El apoyo a la empresa yla industria. Laapuesta por los servicios y el comercio. La modernización de las infraestructuras. La conectividad exterior de Euskadi y la mejora de su capacidad de movilidad interna. La apuesta por la cohesión territorial.La internacionalización. Laapertura al exterior. La inversión en tecnología. La apuesta porla calidad. Laformación avanzada de las personas.La creatividad. Elconocimiento.La universidad. Laexcelencia. La innovación.

Vamos a recuperar el tiempo perdido.

Euskadi, como el resto de Europa, se enfrenta durante los próximos años al reto de resituarse enel nuevoescenario económico, social e institucional del mundo.
Son momentos clave, por la grave crisis que vivimos, por su dimensión global y, sobre todo, por la velocidad a la que evoluciona el entorno.
Esta es la nueva realidad que vivimos.
Es una situación compleja.
Tenemos que saber encontrar nuestro espacio y nuestro futuro. 
Estamos en momentos trascendentales para el futuro de Euskadi.

¿Cómo afronto personalmente esta situación?

Con orgullo, responsabilidad y confianza.

El hecho de haber recibido la confianza como candidato a Lehendakari por el Partido Nacionalista Vasco es un orgullo. Mi mayor orgullo tras ser presidente del PNV.
Y un orgullo sería llegara serelegido primera autoridad del País que amas, por el que has trabajado tantos años, el País donde vives y vivirás con tu familia, donde viven las personas, la sociedad que más de cerca te importa. 

Siento responsabilidad ante el momento y la oportunidad que se nos presenta.

Salir de la crisis, consolidar la Paz y la convivencia, alcanzar un gran acuerdo político para un nuevo tiempo que nos lleve a un nuevo estatus, son retos históricos para Euskadi.

Y confianza, porque represento un proyecto y un equipo.

Estoy convencido de la calidad y la capacidad de las personas que están detrás de este proyecto.
Tengo plena confianza en la experiencia, el compromiso y la calidad humana de quienes me acompañan en este momento vital para nuestro País.

Hablo de calidad humana porque durante los próximos años serán importantes las medidas, las decisiones y las políticas que se apliquen. Pero serán fundamentales las personas, las actitudes y las formas de las personas.

Será importante el sentido y será importante la sensibilidad.
Sensibilidad porque vamos a aplicar medidas que afectan directamente a unas personas y una sociedad que ya viven en dificultades.
Sensibilidad porque no podemos ser ajenos a la frustración y las necesidades de quienes pierden su empleo. De las personas que requieren servicios públicos como la salud o la educación.

La política va a necesitar mucha calidad humana.
Personas con principios, valores y sentimientos. 

Voy a terminar
Quiero hacerlo con la palabra que encabeza mi abecedario.
Comienza por A. Y es la palabra ACUERDO.

En esta crisis ha habido unos más responsables que otros.
En la violencia que ha sufrido Euskadi, es evidente que ha habido unos mucho más responsables que otros.
En la situación política del País, también hay responsabilidades desiguales.
Pero para superar la crisis, para dejar atrás la violencia definitivamente y normalizar la convivencia política, para lograr un mayor autogobierno para el desarrollo de nuestro Pueblo y, por lo tanto, para incrementar el bienestar de sus gentes, serán necesarios esfuerzos compartidos.

Será necesario el diálogo.
Serán necesarias complicidades políticas, institucionales, sociales, y también personales.
Serán necesarios grandes acuerdos.
Euskadi nos va a necesitar a todas y todos.
No se va a poder avanzar con visiones únicas.
Avanzaremos en el acuerdo.
Y como nuestro compromiso es avanzar, ACORDAREMOS.

Este es mi “compromiso” hacer que Euskadi avance.
El nombre de nuestro Programa es “COMPROMISO EUSKADI”.
Nuestro compromiso con Euskadi.
Una Euskadi: sin violencia, con el empleo, con la economía productiva, abierta al mundo, sostenible, solidaria, líder en Sanidad y Educación, con el euskera, que apuesta por la Cultura y la Juventud, y dueña de su propio destino.

Lo vamos a cumplir.
Hitza ematen dut!

Eskerrik asko!

Cartel de la manifestación celebrada en Bilbao en 1978 para exigir la devolución del Concierto Económico suprimidos por Decreto a Bizkaia y Gipuzkoa.