domingo, 24 de abril de 2011

Gaur, ABERRI EGUNA dugu...

Gaur, ABERRI EGUNA dugu. Nire aitonaren heriotzaren urteurrena da ere... Aitona Roman eta joan diren jeltzale guztiak gurekin egongo dira gaur, zalantzarik ez, gure aberriarekin mantentzen dugun konpromezua berpiztuz. Denok batera esango dugu harro, behin eta berriz, mundu zabalera begiratzen...
GORA EUZKADI ASKATUTA! 






Eta ni, zintzo eta tinkotasunez, beti JEL-pean.

sábado, 23 de abril de 2011

When I Fall In Love

... and too many moonlight kisses seem to cool in the warmth of the sun.







... y muchos besos a la luz de la luna parecen demasiado fríos al calor del sol...  pero qué tontería, que un beso es un beso... Y qué maravillosa canción. .. 
Y ahora, dime, sí o sí... ¿bailas...?

viernes, 22 de abril de 2011

ASTE SANTUA. Viernes Santo en Hondarribia.

A estas horas, Hondarribia celebra su Viernes Santo con la misma emoción de todos los años, de muchísimos años... No llueve y eso hace que todo luzca con otro color, pero llueva o no llueva hay cosas que no cambian. Hoy como siempre, los onyarbiarrak rebosan su parroquia y se echan a la calle para acompañar a pasos, apóstoles y romanos en una procesión única, que también Hondarribia lo es.
La misa de tarde, los apóstoles y sus túnicas de colores, los romanos -Jaungoiko hartzaileak- que irrumpen en la iglesia al finalizar la eucaristía y custodian el solemne descendimiento de Cristo Crucificado, ese crucifijo imponente, enorme, que parece ocuparlo todo... Dos feligreses ascienden a la cruz y rodean con un lienzo blanco la imagen de Cristo, desprenden primero la corona de espinas y el inri, desclavan luego el brazo derecho y el brazo cuelga inerte... ahora, despacio y solemnemente, el otro brazo y así, bajan con exquisita suavidad al crucificado y lo introducen en la urna de cristal que hace de Santo Sepulcro. Y comienza la procesión. Una procesión que recorre lentamente y en silencio las calles empedradas y viejas de la vieja Hondarribia, una procesión antigua y sobria, grande porque lo es aunque sea modesta y recogida y donde la devoción y otras emociones se viven aquí a cara descubierta.
Y no hay costaleros como los arrantzales hondarribiarras, curtidos hombres de mar que se echan al hombro el misterio de la de semana santa con la misma determinación que sus mayores antes. El paso firme y la mirada, más. Cuando veo esos rostros cincelados, que parecen esculpidos por el mismo Dios, como si por ellos no pasara el tiempo, no sé... tal vez sea eso lo que ocurre, que el tiempo se detiene, tal vez ahí radique la magia...
Y el Domingo, la vuelta a la vida, la ttopara... más emoción, más misterio, más Hondarribia...











 
 

Viernes Santo - Hondarribia 1915

domingo, 17 de abril de 2011

Aiako Harria...

Cuentan que Aiako Harria fue el primer elemento natural que emergió de la madre tierra por estos lares, a saber… Lo cierto es que es el único macizo granítico de Euskalerria y que aun no siendo de estatura elevada su cercanía al mar le confiere una majestuosidad envidiable. Sin duda es un monte con carácter, imponente. Su nombre originario y en euskera, Aiako Harria, se tradujo un día al español y alguien oficializó lo de Peñas de Aya, así en plural. Plural al igual que en Iparralde ya que, cuando no utilizan el euskera, se refieren a ella como Les trois couronnes. Y no quiero olvidar a los arrantzales de Hondarribi para quienes Aiako Harria será siempre BatallauEs caprichosa nuestra peña y me gusta ese toque singular que se gasta, que tiene personalidad hasta para hablar de ella, ¿o no?
La silueta de Aiako Harria juega con nosotros según giremos la rosa de los vientos, quiero decir que parece una montaña distinta dependiendo del lugar en el que alcemos la mirada para verla. Su cresterío es a veces desafiante, otras acogedor, no es lineal ni redondeado, se alarga y serpentea cual culebra de piedra o se enrosca en espiral. Ahora tiene tres picos, ahora no, dos, tres, cuatro... Es todo y todo al mismo tiempo, es cuanto parece que es aunque nos parezca mentira, es una montaña mágica, al menos para mí, la atalaya natural a la que se asomaron, desde que el mundo es mundo, mis antepasados.
Será por eso que cada vez que piso su cima, singularmente la de Hirumugarrieta, y apoyo mi espalda contra esa roca milmilenaria y miro allende el mar, siento cómo cada cosa recupera su lugar, cada recuerdo, cada promesa, cada desafio… Me noto llena de energía y en paz. Y es en ese instante cuando el tiempo se para y me siento empequeñecer. Y me encanta.


miércoles, 6 de abril de 2011

Aquellas pequeñas cosas...


"Sólo nos aislamos en las cosas pequeñas,
en la mínima y frágil libertad
de las cosas pequeñas
y nos cuesta en verdad dejarlas,
porque al abrigo de los inútiles objetos
inevitablemente cotidianos
existe todo un mundo no sabido de ternura.

Sólo nos aislamos,
sólo crecemos en las cosas pequeñas:
aquel pañuelo que llevamos siempre
doblado con tanto cuidado en el bolsillo,
la canción que recordamos de pronto,
un libro ya olvidado,
el gesto repetido tantas veces,
o la cosa más íntima
que nadie podría amar
como nosotros la amamos.

Se trata, bien mirado, de una constante
evasión hacia nosotros mismos,
hacia la más pura e íntima parte
de nosotros mismos,
convertida al fin y al cabo
-y nos sorprende siempre constatarlo-
en lo que más nos acerca al yo profundo
que vive adentro nuestro,
y sobre todo en lo que más intensamente
nos alienta a vivir..."

MIQUEL MARTI i POL





... que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve...