martes, 4 de diciembre de 2012

Tiempo de cerezas

Buscando ya no recuerdo qué tropiezo con lo inesperado... Mi cachorro pecho-látigo, que entonces le decía su attona, mil años ha sin ser tanto tiempo, tiempo de cerezas en Jerte y también en mi corazón...
Que no nos pisen las flores, que diría y lo aprendí de quien sabe caminar sin duelo.
Nostalgia, pura vida...
Román...



viernes, 30 de noviembre de 2012

Caballero Bonald. Flamante Premio Cervantes 2012

Y tú me dices
que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en vano
desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperándome.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata,
que apenas si eres cierta
en la oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío...

                                                                        ESPERA
                            José Manuel CABALLERO BONALD























Sé de alguien que hoy está muy-muy contento... La amistad es lo que tiene, que es sabia y reconfortante. Entre poetas anda el juego éste de la literatura amiga. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ay, Patxilo, Patxilo...


Lluvia minuciosa

Es tarde.
Uno escribe su vida en un poema,
analiza el amor
y se acostumbra
a seguir como está, junto a tu cuerpo
que quizá me recuerde todavía
desnudo entre las sábanas,

o las noches de lluvia nos confirman
que la vida, posiblemente hermosa,
no siempre es un asunto disponible
y que a veces resulta incluso mucha,
temible como ahora,
mientras que tengo miedo de besarte al azar.

Lo sé. Hemos sido extranjeros
hablándonos por señas demasiado cercanas,
ansiosos en las calles
de una nueva ciudad,
esperando tal vez que nos fotografíen
delante de este amor y de sus cicatrices,
eso que confundimos con nuestros sentimientos
o acaso
-en noches de locura-
con una sensación de humedad en los ojos.

Pero en pocas palabras se resumen
casi todos los días,
sus sílabas contadas en mis versos
y la felicidad.
Tibiamente los años
nos descubren
que nada existe ya sin tu sudor y el mío,
que somos todavía demasiado solemnes
cuando nos sorprendemos
temblando de pasión,
llenos de instinto mal disimulado.

Por eso, mientras llueve,
agradezco tu cuerpo entre las sábanas
y esta pasión desierta
de acariciar tus muslos,
más o menos extraños
y hermosos como un sueño
que acaba de llegar...



                                   En los días de lluvia (fragmento)
                                               Luis GARCIA MONTERO










































































Lluvia, gotas de nostalgia, voces, un poeta...
  1. Y el amor.