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jueves, 29 de septiembre de 2011

Reforzando Euskadi

REFORZANDO EUSKADI

El mundo de la llamada Izquierda aber-tzale despreció, salvo excepción, ir a Madrid a hacer política, digo salvo excepción, pues en las de octubre de 1989 se impuso la tesis de sí hacerlo, tesis ahogada en sangre un 20-N, noche anterior a la sesión de investidura, cuando dos pistoleros causaban la muerte de Josu Muguruza y gravísimas heridas a Iñaki Esnaola mientras cenaban en el hotel Alcalá con otros electos de HB.

En general para ese mundo el PNV ha sido un traidor por acudir a Madrid. Lo suyo era argumentar el no ir, así lo hicieron Karmelo Landa, Arnaldo Otegi, Olarra y Barrena en 1999 manifestando que «no tiene mucho sentido que la Izquierda abertzale defienda la participación en unos comicios en los que se elige a los máximos representantes del marco político español. La coherencia nos exige cortar con las elecciones españolas. Cerramos el paso a la intromisión del Estado español en el proceso democrático vasco». Participar pues en las elecciones al Congreso o al Senado era hacer el juego al españolismo, justificar la españolización de Euskadi, poner en valor a la España constitucional, apoltronarse, era abdicar en la lucha por una Euskadi soberana, significaba validar las leyes españolas y un amplio decálogo vergonzante de dejaciones históricas para con lo vasco. Ellos, al contrario, eran la salvaguarda y la coherencia, la esperanza y la columna vertebral para el auténtico buen futuro para los vascos. Pero decenas de años más tarde el mismo Otegi y otros, repito, muy tarde, pero afortunadamente, han decidido e impulsado con una mezcla de cordura y habilidad, conveniencia y convicción, la asunción práctica de la legalidad vigente y de los principios democráticos de la política y la convivencia, de ahí Bildu-Sortu.

Y así, los mayores detractores de las leyes españolas las acatan escrupulosamente, incluida la Ley de Partidos. Y deciden que ahora sí hay que ir a Madrid, obviando años y años de decir lo contrario, empaquetan su coherencia, asumen con pasmosa deportividad el celofán justificativo del 'imperativo legal' y es más, puestos ya a ello, proponen angelicalmente a todos los nacionalistas vascos ir de la mano a las Cortes españolas «para acumular fuerzas y plantar cara». Hoy y ahora sí toca, decenas de años más tarde pontifican con total naturalidad, que nos encontramos ante «una oportunidad para reivindicar y exigir que la ciudadanía de los cuatro territorios de Hego Euskal Herria conforma un sujeto político», pues según ellos «hoy existe una oportunidad inmejorable para profundizar en la nueva fase política abierta en Euskal Herria para acrecentar la adhesión social y fomentar el debate político, de modo que, hagan irreversible tanto el avance en el proceso de paz y soluciones democráticas como la apuesta por un cambio político y social desde posiciones soberanistas y progresistas». Ayer no, hoy sí, lo que antes era feo y sospechoso ahora bonito y precioso, el mundo debe pararse obligatoriamente y arrancar de nuevo a su ritmo preciso. Pues bien, «quien pide música luego le toca bailarla».




Pero hay más, como quien personifica la verdad absoluta y la inescrutable sapiencia sobre oportunidades históricas, y ante el rechazo y escepticismo del PNV, entienden ellos oportuno achacar a éste el «utilizar excusas infundadas, que no vienen a cuento, para tratar de justificar una posición política difícilmente justificable desde un punto de vista abertzale y de la acumulación de fuerzas en defensa del derecho a decidir como pueblo que nos corresponde». Bien, ¿y en qué ha consistido hasta hoy la tan ahora cacareada colaboración abertzale entre nacionalistas para defender conjuntamente, acumulando fuerzas y cogidos de la mano el desarrollo íntegro del Estatuto de Autonomía, votado mayoritariamente por la ciudadanía vasca, allá donde había que defenderlo con uñas y dientes? En su día decidieron que el Estatuto no servía, y así lo menospreciaron, ridiculizaron y boicotearon, a pesar y por encima de las urnas. Aquí no ha pasado nada, de balde.



Iñigo Urkullu, presidente del PNV, ha definido la propuesta con claridad: «Eso es enredar, porque para apoyarse mutuamente en Madrid, colaborar y actuar conjuntamente en todo lo relativo a los derechos de Euskadi no hace falta compartir listas. A Madrid hay que ir a trabajar, no a hacer testimonialismo». Ciertamente del trabajo en la II República nació el primer Estatuto y del de estos años se está logrando consolidar el segundo, porque Euskadi se hace día a día sin olvidarnos nunca de quiénes somos y mucho menos de cuáles son nuestras aspiraciones, pero con los pies en el suelo, el corazón caliente, la mirada larga y la cabeza fría. Tras una legislatura provechosa para los intereses vascos al aprovechar los resquicios de un Zapatero debilitado, nos veremos pronto ante una triple opción: la del testimonialismo hueco y vacío, la de los intereses ajenos a los vascos, o la de reforzar Euskadi de la mano de una opción que lleva recuperando autogobierno cada legislatura. Es fundamental la centralidad y responder a los intereses de los vascos, continuar construyendo nación vasca y tejiendo sin pausas la Euskadi autogobernada. Tenemos derecho a decidir nuestro estatus y pactar y negociar lo que queremos ser. Acabo con D. Juan Tenorio: «Llamé al cielo, no me oyó y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo». Nosotros a lo nuestro. Venimos de antes

                                                                                              José Manuel BUJANDA AZURMENDI

                                                                                                           Publicado en DV 28-09-2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿A qué estamos jugando? Interesante...



El Tribunal Constitucional tiene todavía que resolver el recurso de amparo interpuesto por Sortu contra la sentencia del Tribunal Supremo que no permitió su inscripción en el registro de partidos del Ministerio del Interior, impidiéndole con ello adquirir personalidad jurídica y poder concurrir como tal partido a todas las elecciones que se convoquen en España. No tiene plazo para resolver el recurso, de tal manera que puede hacerlo ya, antes de que se tengan que formalizar las candidaturas ante las distintas Juntas Electorales Provinciales para las próximas elecciones generales, o puede hacerlo una vez que tales elecciones se hayan celebrado.

En el caso de que el Tribunal Constitucional otorgara el amparo a Sortu antes de que se tuvieran que formalizar las candidaturas, las elecciones en el País Vasco se celebrarían de forma similar a como se van a celebrar en el resto del Estado. En el caso de que resolviera el recurso después de celebradas las elecciones, la campaña del 20-N se desarrollaría en el País Vasco en un clima política y electoralmente tan excepcional como el de las elecciones municipales del 22-M, que se tradujo en la irrupción de Bildu como una opción política con vocación mayoritaria con credibilidad en el País Vasco.

Sin decisión del Tribunal Constitucional, los pasos que se darían en el proceso electoral en el País Vasco serían los siguientes:

1º. Por exigencia de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, Bildu tendrá que iniciar una campaña de recogida de firmas, con la finalidad de poder formalizar sus candidaturas ante las Juntas Electorales Provinciales. Una formación política que ha obtenido casi el 25% de los votos hace unos meses, tendrá que acreditar que tiene la solvencia mínima que exige la ley para poder competir. Este paso lo tiene que dar en todo caso, ya que, tras la última modificación de la ley electoral, todos los partidos extraparlamentarios tienen que hacerlo. Aunque Sortu tuviera el amparo del Tribunal Constitucional, tendría que hacerlo. El regalo en términos de propaganda electoral que el cumplimiento de este requisito supone salta a la vista.

2º. Tras la proclamación de las candidaturas por las distintas Juntas Electorales Provinciales del País Vasco y Navarra, cabe esperar, y más todavía tras el discurso del Fiscal General del Estado en la apertura del año judicial, que se interpondrá un recurso ante la Sala del 61 del Tribunal Supremo a fin de que se produzca la anulación de los actos de proclamación de tales candidaturas. Previsiblemente, el Tribunal Supremo se pronunciaría en los mismos términos en que lo hizo en la pasada primavera.

3º. Contra la sentencia del Tribunal Supremo se interpondría recurso de amparo electoral ante el Tribunal Constitucional, que previsiblemente lo otorgaría, como lo hizo hace unos meses.

Inmediatamente después de que se conociera la sentencia del Tribunal Constitucional empezaría la campaña electoral propiamente dicha. Bildu partiría, como hace unos meses, con una ventaja no fácilmente cuantificable, pero inequívoca. Se estaría incentivando objetivamente el voto a favor de Bildu.

No acabo de entender cómo estamos ayudando a ETA/Batasuna a transformar una derrota política en una victoria electoral. La democracia española ha derrotado a ETA/Batasuna. Los ha obligado a abandonar una estrategia centrada en el uso de la violencia y la extorsión como armas políticas y a sustituirla por otra exclusivamente política. Y, sin embargo, en lugar de seguir una estrategia que les haga concurrir ante los electores como lo que realmente son, los perdedores en el enfrentamiento con el Estado de derecho, estamos siguiendo otra que hace posible que se presenten como quienes están arrancando una conquista democrática a los que arbitrariamente se la niegan. En estas circunstancias el 20-N puede ser el 22-M corregido y aumentado. Y en un año aproximadamente hay elecciones autonómicas.

¿A qué se está jugando? ETA ya no condiciona la vida política en el País Vasco ni la va a condicionar en el futuro. Pero la izquierda abertzale sí va a tener un peso importante en la misma. Esto va a ser así, independientemente de cómo actúen los partidos políticos y los poderes públicos de ámbito estatal, aunque la conducta de estos últimos puede hacer que el peso de la izquierda abertzale sea todavía mayor que el que tendría dejándola a su aire, como si se tratara de un partido político más. Lo que se está haciendo debilita a todos los partidos vascos en general y al PNV en particular, al que se está poniendo en una posición sumamente incómoda, y fortalece únicamente a Bildu. ¿Tiene algún sentido?
                                                                                          
                                                                                                                 Javier  PÉREZ ROYO 
                                                                                              Publicado en El País  -17/09/2011-