domingo, 26 de julio de 2015

Kutxa entrega...






















































25 de julio, Hondarribia... Kutxa Entrega...


Hace solo unas horas, Carmen Susperregi Elduayen, portadora de la kutxa este año, ha girado y girado sobre sí misma bajo el arco de la Hermandad de Pescadores, cumpliendo con una tradición ancestral que se renueva y fortalece cada 25 de julio. 
La Banda de Música, tras ella una Carmen vestida de blanco y con un maravilloso mantón de Manila multicolor sobre sus hombros, las autoridades, los remeros y cofrades, los patrones de los barcos, los arrantzales… la comitiva parte de La Marina, gure Portua, y pone rumbo a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano para cumplir allí con el rito de hacer público el balance de pesca, la rendición de cuentas y el traspaso de poderes de la Cofradía. De la regia Cofradía de Mareantes de San Pedro de la que, se dice, es una de las instituciones sociales más antiguas del mundo y a la que un Papa de Roma, un tal Clemente, ya otorgó Bula en 1595... Ya de vuelta, en la kutxa libros, números y reliquias, se deshace el camino y una vez al abrigo de la Hermandad de Pescadores, Carmen gira, gira y gira lakutxa, contemos pues...
Y es uno de esos días en los que mi confeso corazón irundarra se viste de verde mariñel, Onyarbi en vena, de arriba a abajo. Y me declaro rendidamente enamorada de lo que es y significa esa kutxa, la procesión, la hermandad, los arrantzales, la Cofradía, la tradición... Y de mi gente onyarbiarra que, año tras año, hace que lo que fue siga siendo. Qué grandes sois...

Eta Carmen, aurtengo kutxa-eramalea, ze kantinera ederra izan zen ere joan den Alardean... 28 buelta eman ditu arkupean Onyarbin dauden 28 itsas-ontzi omenez, eta beste buelta bat, azkena, aitona Emilio oroimenean...
Gaur, uztailaren 25a, Onyarbin gaude, Kutxa entregaren eguna dela eta...



Eva. Marina, Edurne eta Pilar... eskerrik asko!!

viernes, 24 de julio de 2015

Please, do not disturb...

... Ni el desnudo ni la desnuda oyen campanas. Eso pasaba antes, en las fábulas familiares de las abuelas. Estos de ahora escuchan truenos lejanísimos, bocinas de ansiedad, ambulancias que aúllan, rock en ondas y, más confidencialmente, labios que se disfrutan, comunión de salivas. La mujer se estira en toda la extensión de su piel sabrosa, abre brazos y piernas, tal como si se desperezara pero más bien perezándose. Siente que la boca del hombre va ascendiendo a su boca y cuando por fin cada lengua se encuentra con su prójima, ambas proponen o resuelven o gimen: Qué importa si es o no repetición, qué importa si es prólogo o desenlace. Estamos. Somos. Una y uno. Dejemos que la muerte nos odie desde lejos. Desde muy lejos. Somos. Estamos. Tan cerca de vos que soy vos. Tan cerca de mí que sos yo. Una + uno = une...
Se unen, pues. El mundo queda fuera, con sus culpas, sus deberes, sus ropas. El desnudo y la desnuda son únicos testigos del amor sin testigos. Uno sobre otra, o viceversa, la humedad de sus vientres es de ambos. Los cuerpos -esos futuros, inevitables proveedores de ceniza- borran de un placerazo sus condenas y también se reconocen y trabajan. Trabajan y se gozan, únicos en el mundo, por fortuna olvidados. Entonces ella piensa o grita: Vení, y él canta o piensa: Voy... Y así, poco a poco, y al final mucho a mucho, se ensimisma y celebra, se alucina y consuma el va-i-vén...

_________________________________  Despistes y Franquezas (Mario Benedetti)