martes, 7 de abril de 2020

Ella, Gabriela Mistral, primeros 131... larga vida... 💗💗💗



Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga nacía en Chile, comuna de Vicuña, provincia de Elqui, región de Coquimbo, el 7 de abril de 1889.

Maestra y pedagoga, poeta, diplomática… su vida se movió incesante entre la literatura, la docencia y la diplomacia. Nunca se reconoció feminista aunque lo fue, precursora y activista, y defensora de los derechos de la mujer y de la infancia, y comprometida con la educación pública, el acceso igualitario a la escuela y el desarrollo del mundo rural… Montegrande, en el interior del valle de Elqui, era para ella, sin serlo, su pueblo natal, allí llegó con 3 años, allí ejerció como profesora, como directora, allí está enterrada… Cónsul de Chile en diferentes ciudades de Europa y América durante más de 20 años, recibió en el año1945 el primer Nobel de Literatura otorgado a un autor iberoamericano y, todavía hoy, es la única escritora en español con ese galardón…

Ella misma se definió en ocasiones como "la india vasca", tan apegada emocional y personalmente siempre a su madre, Petronila Alcayaga, de ascendencia guipuzcoana... ella era una especie de subsuelo mío, de donde me venía fuerza y no sé qué nobleza, esa nobleza de tener madre... Tanto así que cede los derechos literarios de su obra cúspide TALA -publicada en 1938- en beneficio de los niños vascos víctimas de la Guerra Civil dispersos por el continente, señalando al hacerlo que... El océano esta vez no ha servido para nuestra caridad, y nuestras playas, acogedoras de las más dudosas emigraciones, no han tenido un desembarcadero para los pies de los niños errantes de la desgraciada Vasconia. Los vascos y medio vascos de la América hemos aceptado el aventamiento de esas criaturas de nuestra sangre y hemos leído, sin que el corazón se nos arrebate, los relatos desgarrantes del regateo que hacían algunos países para recibir los barcos de fugitivos o de huérfanos... La Euzko Etxea de Santiago de Chile guarda, cual tesoro, un ejemplar dedicado de su puño y letra.

Tras unos inicios marcados por el modernismo, se orientó definitivamente hacia una poesía más sencilla y más humana, expresiva e intensa, dueña de un corazón vibrante de amor por los niños, los desvalidos, su tierra, los indígenas, su intimidad… y Yin Yin...

Juan Miguel Godoy, hijo de su medio hermano Carlos Miguel y la española Marta Mendoza fallecida al poco de dar a luz, apenas vivió unos meses en su Barcelona natal, creció junto a su tía acompañándola en todos sus viajes y destinos consulares… siempre, siempre, la consideró como tal… Querida mamá, creo que mejor hago en abandonar las cosas como están. No he sabido vencer. Espero que en otro mundo exista más felicidad… el 14 de agosto de 1943, Yin Yin se suicidó, tenía sólo 18 años… el dolor de su madre, inconsolable, fue brutal, no tuvo límites… Mi pensamiento va a buscarte, niñito mío, él hace camino por encontrarte y quedar contigo. /Es mi amor el que va en busca tuya, es la fidelidad de mi amor, chiquito mío. /Mi espíritu desea quedarse contigo mientras mi cuerpo duerme, /por abrazarte, por acariciarte, por sentirte y hacerte una larga compañía… ésta llegaría con el tiempo, que los restos de Yin Yin, repatriados a Chile en el año 2005, reposan desde entonces junto a los de su madre, bendita compañía…

Tuvo, tenía, un amor secreto para los ojos que condenan la libertad de amar… aunque, seguro antes hubo más amor y otros secretos... pero fue ella, Doris Dana, quien rubricó los últimos 10 años de su vida acompañándola en el Hempstead General Hospital de Long Island, Nueva York, la madrugada del 10 de enero de 1957, donde murió a causa de un cáncer de páncreas... Sólo un mes y medio antes había firmado de su puño y letra el testamento definitivo en el que expresaba -cláusula novena- su voluntad de regresar a Chile y ser enterrada en Montegrande, “su amado pueblo”…

Fue Gabriela en honor al autor italiano Gabriele D’Annunzio y Mistral, por su admirado Frédéric Mistral, poeta de la Provenza francesa, y cumple hoy, 7 de abril de 2020, 131 años.


Petronila Alcayaga






























______ Enseñar siempre, en el patio y en la calle, como en la sala de clase.
                                          Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra...



_______ Dame, Señor, la fuerza
                  de las olas del mar
                 que hacen de cada retroceso
                 un nuevo punto de partida..



______ Instruir a la mujer es hacerla digna y levantarla. Abrirle un campo más vasto de porvenir, es arrancar a la degradación muchas de sus víctimas.
           ¡Más porvenir para la mujer, más ayuda!
         Búsquesele todos los medios para que pueda vivir sin mendigar la protección. Y habrá así menos degradadas. Y habrá así menos sombra en esa mitad de la humanidad. Y más dignidad en el hogar. Hagásele conocer la ciencia más que a las joyas y las sedas. 
           Y se alzará con su altivez y su majestad...

























______ Dame la mano y danzaremos,
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor,
y nada más...



_____ Cuando tú vuelvas, si es que vuelves, no te vayas enseguida.
                       Yo quiero acabarme contigo
                               y quiero morirme en tus brazos...



________ Escóndeme que el mundo no me adivine.
Escóndeme como el tronco su resina, y
que yo te perfume en la sombra, como
la gota de goma, y que te suavice con
ella, y los demás no sepan de dónde
viene tu dulzura...

Soy fea sin ti, como las cosas desarraigadas
de su sitio, como las raíces abandonadas
sobre el suelo.
¿Por qué no soy pequeña como la almendra
en el hueso cerrado?

¡Bébeme! ¡Hazme una gota de tu sangre! y
subiré a tu mejilla, y estaré en ella
como la pinta vivísima en la hoja de la
vid. Vuélveme tu suspiro, y subiré
y bajaré de tu pecho, me enredaré
en tu corazón, saldré al aire para volver
a entrar. Y estaré en este juego
toda la vida...




Ella, Gabriela Mistral, única...
Larga vida...
💗💗💗





















sábado, 4 de abril de 2020

sábado, 1 de febrero de 2020

-14- Vejer: huellas, museos y cobijadas.



Son varias las curiosidades que alberga el Museo Etnográfico de Vejer pero la primera de ellas es la única que no podemos ver expuesta en sus muchas estancias: ubicado en una antigua iglesia, la familia propietaria de la misma ya desde la desamortización de 1835 la cedió hace unos años al Ayuntamiento de la villa con la única condición, además del deber de su conservación, de no dedicarla a actos religiosos. Cosas...






Las mujeres tapadas o “cobijadas" de Vejer de la Frontera, envueltas en sus telas negras y observando el mundo con un solo ojo al abrigo de otras miradas, fueron uno de los temas favoritos de los viajeros románticos del siglo XIX que se dejaron caer por la España de la época. Pero a quienes realmente fascinaron fue a los fotógrafos de las primeras décadas del siglo XX, hay fotos magníficas que ilustran libros y colecciones en archivos de media Europa. 

Hace ya años que este tipo de indumentaria no se emplea en la vida diaria pero en Vejer recupera toda su vistosidad, y no es un juego de palabras, en fiestas y días grandes de la villa...


Hay quien sostiene que la cobijada de Vejer tiene un origen musulmán, herencia directa de su ocupación por los árabes durante más de cinco siglos, pero no parece que esto sea del todo correcto. Lo cierto es que los trajes oscuros de manta y saya fueron una constante en tierras de la Corona de Castilla entre los siglos XVI y XVII, desde donde se extendió su uso a zonas limítrofes y más allá, que hay vestigios de este tipo de indumentaria en Portugal e incluso al otro lado del Atlántico. Tanto es así que las típicas 'tapadas limeñas", en Perú, si bien destacan por la profusión de color en el vestido, sin embargo comparten con las de Vejer su detalle más característico: dejar al descubierto tan sólo el ojo izquierdo. 

       

Concha Herranz -conservadora del Museo Nacional del Traje/Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico de Madrid- considera que detrás del hecho de esconder el rostro y mostrar sólo un ojo lo que hay es un símbolo de coquetería, "como ocultarse detrás del abanico", un gesto que ha sido de antiguo un recurso femenino y que en modo alguno venia determinado o mandatado por la religión. De hecho, el uso del manto tapando la cara y enmarcándola ha sido una constante de la mujer y descarta, por ello, que el cobijado de Vejer pueda considerarse un pariente del burka musulmán u otras prendas de similar significación.

La experta llama también la atención sobre la austeridad de su diseño, el uso visible sólo del negro y sin decoración alguna, a diferencia de otros tapados de Castilla donde abundaban los bordados y el uso de otros colores.










































Durante el siglo XIX y principios del XX, fue la prenda habitual de las mujeres vejeriegas para sus quehaceres diarios en la calle.

El cobijado se componía, se compone, por una saya negra, fruncida y sujeta a la cintura que cubre completamente una enagua con tiras bordadas y, sobre todo ello, un manto amplio igualmente negro, también fruncido y sujeto a la cintura y con el que, a su vez, la mujer se cubría la cabeza. Cuando ésta se descubre, la toca cae sobre la parte trasera de la falda y deja, al descubierto su forro, ahora de raso blanco, y una camisa del mismo color que completa el traje. Justo esta camisa -o mejor dicho, la cantidad de encajes que llevara en el pasado- es lo único que permitía antaño distinguir la condición económica y social de la portadora. Así vestían las mujeres de Vejer hasta que, en 1936, el Gobierno de la IIª República prohibió, vía decreto, el uso de esta prenda y otras tantas que pudieran la identidad de quien la portara y para evitar el trasiego de armas escondidas bajo la ropa. 

En la posguerra hubo varios intentos de recuperar su uso pero la situación de precariedad por la que atravesaba el país obligó a la mayoría de las mujeres a reaprovechar los cobijados y convertirlos en mantas y colchas o responder con ellos a otras necesidades del hogar. Ello ha hecho que no se conserven trajes anteriores a esa fecha. Es más, el único traje de cobijada de  Vejer, completo y original, anterior a la guerra civil del que se tiene fehaciencia y se conserva es el que está en el Museo del Traje, en Madrid, y con todo, le falta la camisa blanca que, con toda seguridad, lo acompañaba.

Entrados los años 70, el Ayuntamiento de Vejer decidió hacer del cobijado su traje típico para finalmente, ya en los 90, vincularlo a la reina y la dama de las fiestas patronales en honor de la Virgen de la Oliva, que pasaron a ser Cobijada Mayor y Cobijada de Honor, respectivamente. Con el tiempo, se les han sumado otras damas 'menores' y las infantiles.



Lo cierto es que Vejer ha convertido la figura de la cobijada en el emblema señero de la villa, haciendo un guiño a su historia y recuperando para estos tiempos una parte de su identidad que tenia y tiene como protagonista a la mujer vejeriega. Y es en el mismo centro del casco antiguo de la ciudad, blanco impoluto, donde se levanta una imponente escultura negra, una cobijada bellísima y enigmática. 

Casi tanto como las de carne y hueso...

Sólo casi...  🖤🖤🖤